Nueve de los doce opositores a maestro que lograron un 10 se quedan sin plaza
Supongamos que un candidato se presenta a las oposiciones docentes en Asturias. Llega con escasa experiencia profesional, pero con un currículum que asusta. Se somete al examen, elige un tema entre tres seleccionados al azar y sabe y tiene suerte: ¡un 10! Lo borda. Ha sacado mejor nota que la inmensa mayoría de sus competidores, pero le queda lo más difícil. La parte «B» de la prueba va a analizar su aptitud pedagógica y su dominio de las técnicas de docencia. Va a presentar ante un tribunal una programación didáctica y lo va a tener que hacer oralmente, con todo lo que ello supone. ¡Otro 10! Esa exposición de la unidad didáctica le salió perfecta. Tener dos dieces en las dos pruebas de la oposición queda reservado a uno de cada doscientos opositores. Más o menos. En las de Primaria en Asturias, cuyas notas finales se conocieron el viernes, tan sólo catorce candidatos lo lograron. De los varios cientos que se presentaron en la especialidad de Educación Primaria, tan sólo...