23.04.2010 - MERCEDES FERNÁNDEZ ABÍNMIEMBRO DE UPYD
Para los griegos, un estado libre era aquel en el que la soberanía la tenía la ley y no el gobernante. Fórmula que se convertiría con el paso del tiempo en el fundamento de todos los sistemas políticos de occidente y herederos de su democracia, uno de los principios en los que ésta se asentaba era 'la Isonomia' o sea la igualdad ante la ley, principio que sigue estando vigente en la nuestra por más que algunos quieran olvidarlo con espectáculos un tanto bochornosos e inaceptables.
Porque, se puede hacer un acto de solidaridad hacia cualquier persona, se puede criticar una sentencia desde el punto de vista jurídico con todo el respeto a los jueces que la imparten, pero lo que no se puede es, y mucho menos los representantes políticos, sembrar la duda sobre el Tribunal Supremo y sobre el poder judicial, porque son precisamente los jueces los que garantizan que estamos en un Estado de Derecho.
Lo que estamos viendo estos días con respecto al juicio al juez Baltasar Garzón (juez o no, está sujeto al imperio de la ley que debe ser igual para todos), que no se engañe nadie, no es en defensa de su persona, sino más bien una estrategia mediática, una de tantas a las que nos tiene acostumbrados este Gobierno, una escusa más para agitar las masas, para mantener una España crispada, polarizando la sociedad.
Por un lado, están los buenos y, por otro, los malos, causantes de todos los males que se atreven a discrepar, torturadores y franquistas, como si ser de izquierdas o de derechas llevara aparejado un plus de bondad o de maldad y toda esta estrategia de tensión no es más que un intento desesperado por ocultar a los ciudadanos los verdaderos problemas que tiene este país, por seguir manteniendo el poder y una vez más lo hacen faltando a la verdad, haciéndonos creer que el juicio a Garzón es ideológico y no procesal y olvidándose de que la política no está por encima de la justicia.
Y así, mientras nos tienen entretenidos, o eso creen, el señor José Luis Rodríguez Zapatero puede seguir con su política de improvisaciones, ahora toca el modelo austríaco, como en aquella coplilla que escribió Iriarte: «Salga bien o salga mal se me ha ocurrido esto por casualidad».
¡Triste espectáculo!
http://www.elcomerciodigital.com/prensa/20100423/opinionarticulos/isonomia-igualdad-ante-20100423.html
viernes, 23 de abril de 2010
Los enredos del velo islámico y la falsa tolerancia educativa
Un instituto de enseñanza media de Pozuelo de Alarcón tiene un Consejo Escolar que, en uso de sus prerrogativas legales, ha adoptado la norma de que en ese centro está prohibido que las alumnas y alumnos lleven velo en clase, o cualquier otra clase de tocado. El caso se ha hecho popular al aparecer una niña, Najwa Malha, que se niega a obedecer. Es musulmana y quiere seguir la tradición religiosa islámica que ordena a las mujeres ocultar cabello y cuello a las miradas de hombres extraños. No es un caso raro, sino cada vez más frecuente en muchos países occidentales donde rigen normas contrarias a esta clase de exhibiciones piadosas, sea por el principio laico de impedir en centros públicos la ostentación de signos religiosos –caso de Francia, por una ley de 2004-, sea por oponerse a una costumbre considerada, con razón según lo veo, un signo visible y apologético de la sumisión de las mujeres a los hombres, y por tanto de una desigualdad radical por motivos de sexo contraria a la democracia.
El problema es desde luego peliagudo. Por una parte, la democracia se basa en el principio de la libertad personal, que es el que invocan los partidarios de la tolerancia a la costumbre del velo y los propios musulmanes afectados. También tiene que ver con la libertad religiosa, un principio no sólo compatible con el laicismo, sino garantizado por éste. Pero la ostentación de signos de desigualdad y discriminación de las mujeres choca con los principios de la democracia moderna, más aun cuando se trata de un progreso tan reciente y no del todo consolidado como es el de la igualdad de sexos (los géneros son gramaticales o clases de mercancías, lo siento). Desde esta perspectiva se trata de qué principio debe prevalecer, si el de la libertad personal de ostentar un signo religioso –y no habría ostentación si se tratara de llevar un Corán en el bolsillo, o una media luna colgada del cuello: el signo no da igual ni es indiferente en este caso- o el de no discriminación e igualdad de hombres y mujeres en todos los aspectos, sin otras excepciones que las naturales o biológicas (estupendas diferencias para muchas y muchos).
Personalmente considero que en este caso debe prevalecer la regla de que no puede estimularse, cultivarse ni aceptarse ningún principio religioso que someta a las mujeres a la dominación de los hombres, aunque se trate de un sometimiento voluntario (y el Islam es la religión del sometimiento voluntario del creyente a la voluntad de Dios). Por tanto, es aceptable que en las escuelas públicas se impida a las niñas musulmanas llevar el velo de la discordia, aunque deseen llevarlo. Precisamente porque para que haya libertad de elegir, debe haber igualdad de los que eligen, sean hombres o mujeres. Porque las musulmanas tienen toda la libertad del mundo para llevar velo por la calle, en sus casas, centros privados y mezquitas. El problema se plantea, como es inevitable, en espacios públicos como los centros de enseñanza, los juzgados, los hospitales, oficinas públicas y sitios así. Ahí es donde una decisión privada puede convertirse en un conflicto si choca contra principios públicos básicos, como la igualdad de sexos.
Queda otro aspecto no menos relevante del conflicto, el de si el derecho a la educación debe prevalecer sobre la norma del velo, cuando cumplirlo puede implicar que la niña deba cambiar de centro escolar o renunciar a los centros públicos. Los detractores del centro de Pozuelo de Alarcón alegan estos días que por evitar una pequeña falta a la normativa del centro se estaría infligiendo un daño desproporcionado al derecho básico a la educación. ¿Es así?: sólo si se considera que el aprendizaje de las normas de convivencia y de los valores que las sustentan es algo no sólo indiferente para la educación, sino incluso antagónico. Y no, aquí sí que hay que plantarse: aprender a respetar las normas de todos es parte esencial de la educación, sobre todo en la infancia. Una educación sin normas, o a la carta (“multicultural”, dicen algunos), será lo que sea pero no es educación.
Se puede considerar que el instituto de Pozuelo ha ido demasiado lejos, que sería mejor una norma general obligatoria para todos los centros –como la que Sarkozy quiere para Francia-, o cualquier otra cosa. Lo que no se puede decir es que los centros educativos no pueden tener normas, ni tampoco que el aprendizaje de las mismas –incluyendo el del modo civilizado de cambiarlas- pueda oponerse a la educación si se trata de normas sensatas y razonables. Me parece que sólo el fanatismo puede sostener que el derecho a elegir llevar velo puede prevalecer sobre la obligación de los centros educativos a tener normas y reclamar su cumplimiento. Hasta aquí podíamos llegar, y de hecho en algunos sitios se ha llegado y traspasado, con la consiguiente conversión de los centros públicos educativos en pequeños frenopáticos donde la mitad del tiempo se consume en conseguir que los alumnos se estén callados y quietos. Pues si la norma de que en clase hay que trabajar y callar, o al menos no molestar, contraría el gaseoso “derecho a la educación”, entonces cambiemos la norma y hagámosla relativa, pura recomendación (no estaría mal: es mejor que usted pague impuestos pero si le molesta no se preocupe, y así). Claro que entonces la educación se convierte en un modo de estabular a ruidosas e inquietas criaturas en locales públicos, y poco más. Habría que tenerlo presente antes de cometer la insensatez de desligar el cumplimiento de normas de conducta de la educación, se trate de velos o de cualquier otra elección de los alumnos. Sobre todo, por razones de laicismo e igualdad. Es penoso que, una vez más, sea la izquierda que se proclama más laica e igualitaria que nadie –¡qué entenderán por eso!-, la que vuelva a patinar confundiendo tolerancia con relativismo de las normas y vaciado de la educación. Sí, claro, lo ha dicho el ministro de educación, Angel Gabilondo, que metafísico está aunque sí come. Y claro que Najwa Malha necesita apoyo, comprensión, explicaciones, atención, cuidado y mucha paciencia, pero no que le confundan con absurdas contraposiciones antagónicas entre libertad e igualdad y otros enredos muy velados que pueden llegar a desvelarnos.
http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/04/23/los-enredos-del-velo-islamico-y-la-falsa-tolerancia-educativa/
El problema es desde luego peliagudo. Por una parte, la democracia se basa en el principio de la libertad personal, que es el que invocan los partidarios de la tolerancia a la costumbre del velo y los propios musulmanes afectados. También tiene que ver con la libertad religiosa, un principio no sólo compatible con el laicismo, sino garantizado por éste. Pero la ostentación de signos de desigualdad y discriminación de las mujeres choca con los principios de la democracia moderna, más aun cuando se trata de un progreso tan reciente y no del todo consolidado como es el de la igualdad de sexos (los géneros son gramaticales o clases de mercancías, lo siento). Desde esta perspectiva se trata de qué principio debe prevalecer, si el de la libertad personal de ostentar un signo religioso –y no habría ostentación si se tratara de llevar un Corán en el bolsillo, o una media luna colgada del cuello: el signo no da igual ni es indiferente en este caso- o el de no discriminación e igualdad de hombres y mujeres en todos los aspectos, sin otras excepciones que las naturales o biológicas (estupendas diferencias para muchas y muchos).
Personalmente considero que en este caso debe prevalecer la regla de que no puede estimularse, cultivarse ni aceptarse ningún principio religioso que someta a las mujeres a la dominación de los hombres, aunque se trate de un sometimiento voluntario (y el Islam es la religión del sometimiento voluntario del creyente a la voluntad de Dios). Por tanto, es aceptable que en las escuelas públicas se impida a las niñas musulmanas llevar el velo de la discordia, aunque deseen llevarlo. Precisamente porque para que haya libertad de elegir, debe haber igualdad de los que eligen, sean hombres o mujeres. Porque las musulmanas tienen toda la libertad del mundo para llevar velo por la calle, en sus casas, centros privados y mezquitas. El problema se plantea, como es inevitable, en espacios públicos como los centros de enseñanza, los juzgados, los hospitales, oficinas públicas y sitios así. Ahí es donde una decisión privada puede convertirse en un conflicto si choca contra principios públicos básicos, como la igualdad de sexos.
Queda otro aspecto no menos relevante del conflicto, el de si el derecho a la educación debe prevalecer sobre la norma del velo, cuando cumplirlo puede implicar que la niña deba cambiar de centro escolar o renunciar a los centros públicos. Los detractores del centro de Pozuelo de Alarcón alegan estos días que por evitar una pequeña falta a la normativa del centro se estaría infligiendo un daño desproporcionado al derecho básico a la educación. ¿Es así?: sólo si se considera que el aprendizaje de las normas de convivencia y de los valores que las sustentan es algo no sólo indiferente para la educación, sino incluso antagónico. Y no, aquí sí que hay que plantarse: aprender a respetar las normas de todos es parte esencial de la educación, sobre todo en la infancia. Una educación sin normas, o a la carta (“multicultural”, dicen algunos), será lo que sea pero no es educación.
Se puede considerar que el instituto de Pozuelo ha ido demasiado lejos, que sería mejor una norma general obligatoria para todos los centros –como la que Sarkozy quiere para Francia-, o cualquier otra cosa. Lo que no se puede decir es que los centros educativos no pueden tener normas, ni tampoco que el aprendizaje de las mismas –incluyendo el del modo civilizado de cambiarlas- pueda oponerse a la educación si se trata de normas sensatas y razonables. Me parece que sólo el fanatismo puede sostener que el derecho a elegir llevar velo puede prevalecer sobre la obligación de los centros educativos a tener normas y reclamar su cumplimiento. Hasta aquí podíamos llegar, y de hecho en algunos sitios se ha llegado y traspasado, con la consiguiente conversión de los centros públicos educativos en pequeños frenopáticos donde la mitad del tiempo se consume en conseguir que los alumnos se estén callados y quietos. Pues si la norma de que en clase hay que trabajar y callar, o al menos no molestar, contraría el gaseoso “derecho a la educación”, entonces cambiemos la norma y hagámosla relativa, pura recomendación (no estaría mal: es mejor que usted pague impuestos pero si le molesta no se preocupe, y así). Claro que entonces la educación se convierte en un modo de estabular a ruidosas e inquietas criaturas en locales públicos, y poco más. Habría que tenerlo presente antes de cometer la insensatez de desligar el cumplimiento de normas de conducta de la educación, se trate de velos o de cualquier otra elección de los alumnos. Sobre todo, por razones de laicismo e igualdad. Es penoso que, una vez más, sea la izquierda que se proclama más laica e igualitaria que nadie –¡qué entenderán por eso!-, la que vuelva a patinar confundiendo tolerancia con relativismo de las normas y vaciado de la educación. Sí, claro, lo ha dicho el ministro de educación, Angel Gabilondo, que metafísico está aunque sí come. Y claro que Najwa Malha necesita apoyo, comprensión, explicaciones, atención, cuidado y mucha paciencia, pero no que le confundan con absurdas contraposiciones antagónicas entre libertad e igualdad y otros enredos muy velados que pueden llegar a desvelarnos.
http://carlosmartinezgorriaran.net/2010/04/23/los-enredos-del-velo-islamico-y-la-falsa-tolerancia-educativa/
jueves, 22 de abril de 2010
Pacto social y político por la educación
http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/201004/22/sociedad/20100422elpepusoc_1_Pes_PDF.pdf
«El ´plan Bolonia´ cambia los estudios para toda la vida por los estudios durante toda la vida»
Gijonés, geógrafo y ex rector de la Universidad Complutense, Rafael Puyol analiza en las siguientes líneas la reforma universitaria del «plan Bolonia» y también los escándalos acaecidos a raíz de la celebración de varios actos políticos en instalaciones universitarias.
-¿Está España preparada para la homogeneización de titulaciones que busca el «plan Bolonia»?
-Bolonia no pretende una total homogeneización de titulaciones. Lo que hay que aclarar es que Bolonia tiene una estructura de estudio en tres niveles. Eso sí que es común a todas las universidades del espacio europeo. En primer lugar, habrá un grado de tres, cuatro o más años; en segundo lugar, un máster de uno o dos años, y, por último, el doctorado; pero Bolonia incide en la importancia de la formación continua. Es decir, no habrá estudios para toda la vida, sino estudios durante toda la vida. Hay países que llevan haciendo esto mucho tiempo. En otros habrá que hacer esfuerzos.
-¿El «plan Bolonia» «asesina» la clase magistral?
-La clase magistral hay que arrumbarla al baúl de los recuerdos. Creo que hoy es mucho más importante la enseñanza interactiva, es decir, el aprendizaje por parte del alumno es más importante que la enseñanza del profesor. Para eso hay que realizar un trabajo conjunto entre alumnos y profesores, que deben interactuar continuamente. Si Bolonia asesina la clase magistral no me preocupa; pero no la mata, la compagina con otros métodos.
-Los críticos del nuevo modelo censuran el creciente peso de la empresa en el marco académico.
-Es posible que eso sea verdad, pero tampoco me preocupa. Lo que ocurre es que en países como España ha habido demasiado alejamiento del mundo empresarial. Es necesario intensificar las relaciones entre las universidades y las instituciones externas. Bolonia es un paso adelante en eso.
-¿Se ha hecho poca labor didáctica sobre lo que es Bolonia?
-Sin duda. No entiendo por qué durante tantos años el ministerio del ramo no se ocupó de Bolonia, que es una declaración que se aprueba en 1999. Sin embargo, en España no se dan pasos hasta el año 2005. Eso ha planteado protestas.
-Las de los estudiantes fueron multitudinarias.
-Los estudiantes tienen razón en que no se ha contado con ellos para el diseño de los programas y de las titulaciones, pero no tienen razón cuando dicen que Bolonia representa una mercantilización de la Universidad. En la declaración de Londres de 2007 hay un énfasis especialísimo en la dimensión social de la educación superior. Se hace hincapié en que la educación superior llegue a todos aquellos que se sientan con vocación y capacidad para el desarrollo de una carrera. Es decir, que nadie quede fuera del sistema por razones económicas. La acusación de mercantilización del sistema universitario es errónea.
-¿Qué obstáculos tendrá que superar la Universidad española para la plena adaptación?
-Hay dos que a mí me preocupan. Uno es la postura de cierto sector del profesorado universitario que no ve las posibilidades de Bolonia y mantiene cierto rechazo. El segundo problema en España es la financiación. No puede hacerse una reforma en profundidad casi a coste cero. Es necesaria una mayor dotación económica. Un tercer reto es mejorar la movilidad de los estudiantes españoles entre universidades españolas y extranjeras y una mayor internacionalización de las propias universidades. Esto es lo más importante de Bolonia.
-¿Los actos violentos en universidades están ligados a intentos de politización de estas instituciones?
-La Universidad es una institución abierta a toda la sociedad. Así que es normal que sea escenario de actos de diferente naturaleza. Lo anormal es que haya estudiantes que organicen trifulcas cuando un político de una tendencia ideológica contraria a la suya acude a la Universidad. Eso es un ataque a la línea de flotación del espíritu universitario. Lo que hay que evitar es que se utilice la Universidad con fines espurios de contenido político.
-¿Cómo debería afectar el pacto de Estado sobre educación a la Universidad?
-Creo en el pacto, pero creo que no va a haber pacto entre PP y PSOE. El PP ha hecho cuestión de honor de una serie de principios que no están en el documento. Es algo ideológico. Ahora bien, lo que sí puede y debe haber son acuerdos en temas básicos.
«No creo que haya pacto de Estado sobre educación, sólo acuerdos básicos»
«Hay que mejorar la movilidad de estudiantes e internacionalizar las universidades»
Perfil.
- Nació en Gijón en 1945.
- Es catedrático en excedencia de Geografía Humana de la Universidad Complutense de Madrid.
- Fue rector de esta institución académica entre 1995 y 2003 y, anteriormente, vicedecano de la Facultad de Geografía e Historia.
- Es vicepresidente de la Real Sociedad Geográfica.
- Es doctor honoris causa de las universidades de Anáhuac (México), del Norte (Paraguay), Nacional de Cuzco (Perú), Ricardo Palma (Perú), Interamericana (Puerto Rico), Rodríguez Ureña (República Dominicana) y Panamá.
- Ha publicado 18 libros y más de cien artículos.
- El martes impartió una conferencia sobre el «plan Bolonia» organizada por la asociación cultural Escalerona de San Lorenzo.
-¿Está España preparada para la homogeneización de titulaciones que busca el «plan Bolonia»?
-Bolonia no pretende una total homogeneización de titulaciones. Lo que hay que aclarar es que Bolonia tiene una estructura de estudio en tres niveles. Eso sí que es común a todas las universidades del espacio europeo. En primer lugar, habrá un grado de tres, cuatro o más años; en segundo lugar, un máster de uno o dos años, y, por último, el doctorado; pero Bolonia incide en la importancia de la formación continua. Es decir, no habrá estudios para toda la vida, sino estudios durante toda la vida. Hay países que llevan haciendo esto mucho tiempo. En otros habrá que hacer esfuerzos.
-¿El «plan Bolonia» «asesina» la clase magistral?
-La clase magistral hay que arrumbarla al baúl de los recuerdos. Creo que hoy es mucho más importante la enseñanza interactiva, es decir, el aprendizaje por parte del alumno es más importante que la enseñanza del profesor. Para eso hay que realizar un trabajo conjunto entre alumnos y profesores, que deben interactuar continuamente. Si Bolonia asesina la clase magistral no me preocupa; pero no la mata, la compagina con otros métodos.
-Los críticos del nuevo modelo censuran el creciente peso de la empresa en el marco académico.
-Es posible que eso sea verdad, pero tampoco me preocupa. Lo que ocurre es que en países como España ha habido demasiado alejamiento del mundo empresarial. Es necesario intensificar las relaciones entre las universidades y las instituciones externas. Bolonia es un paso adelante en eso.
-¿Se ha hecho poca labor didáctica sobre lo que es Bolonia?
-Sin duda. No entiendo por qué durante tantos años el ministerio del ramo no se ocupó de Bolonia, que es una declaración que se aprueba en 1999. Sin embargo, en España no se dan pasos hasta el año 2005. Eso ha planteado protestas.
-Las de los estudiantes fueron multitudinarias.
-Los estudiantes tienen razón en que no se ha contado con ellos para el diseño de los programas y de las titulaciones, pero no tienen razón cuando dicen que Bolonia representa una mercantilización de la Universidad. En la declaración de Londres de 2007 hay un énfasis especialísimo en la dimensión social de la educación superior. Se hace hincapié en que la educación superior llegue a todos aquellos que se sientan con vocación y capacidad para el desarrollo de una carrera. Es decir, que nadie quede fuera del sistema por razones económicas. La acusación de mercantilización del sistema universitario es errónea.
-¿Qué obstáculos tendrá que superar la Universidad española para la plena adaptación?
-Hay dos que a mí me preocupan. Uno es la postura de cierto sector del profesorado universitario que no ve las posibilidades de Bolonia y mantiene cierto rechazo. El segundo problema en España es la financiación. No puede hacerse una reforma en profundidad casi a coste cero. Es necesaria una mayor dotación económica. Un tercer reto es mejorar la movilidad de los estudiantes españoles entre universidades españolas y extranjeras y una mayor internacionalización de las propias universidades. Esto es lo más importante de Bolonia.
-¿Los actos violentos en universidades están ligados a intentos de politización de estas instituciones?
-La Universidad es una institución abierta a toda la sociedad. Así que es normal que sea escenario de actos de diferente naturaleza. Lo anormal es que haya estudiantes que organicen trifulcas cuando un político de una tendencia ideológica contraria a la suya acude a la Universidad. Eso es un ataque a la línea de flotación del espíritu universitario. Lo que hay que evitar es que se utilice la Universidad con fines espurios de contenido político.
-¿Cómo debería afectar el pacto de Estado sobre educación a la Universidad?
-Creo en el pacto, pero creo que no va a haber pacto entre PP y PSOE. El PP ha hecho cuestión de honor de una serie de principios que no están en el documento. Es algo ideológico. Ahora bien, lo que sí puede y debe haber son acuerdos en temas básicos.
«No creo que haya pacto de Estado sobre educación, sólo acuerdos básicos»
«Hay que mejorar la movilidad de estudiantes e internacionalizar las universidades»
Perfil.
- Nació en Gijón en 1945.
- Es catedrático en excedencia de Geografía Humana de la Universidad Complutense de Madrid.
- Fue rector de esta institución académica entre 1995 y 2003 y, anteriormente, vicedecano de la Facultad de Geografía e Historia.
- Es vicepresidente de la Real Sociedad Geográfica.
- Es doctor honoris causa de las universidades de Anáhuac (México), del Norte (Paraguay), Nacional de Cuzco (Perú), Ricardo Palma (Perú), Interamericana (Puerto Rico), Rodríguez Ureña (República Dominicana) y Panamá.
- Ha publicado 18 libros y más de cien artículos.
- El martes impartió una conferencia sobre el «plan Bolonia» organizada por la asociación cultural Escalerona de San Lorenzo.
Los ayuntamientos deben devolver al Estado unos 40 millones a partir de 2011
Las aportaciones del Estado a los ayuntamientos asturianos experimentarán un recorte del 20 por ciento en 2010. Los anticipos del Estado a los ayuntamientos han caído de forma paulatina desde 2008 debido al brusco descenso de los ingresos derivado de la crisis. Los consistorios, además de recibir menos ingresos de la Bolsa fiscal del Estado, tendrán que iniciar en 2011 la devolución del dinero que recibieron de más hace tres años, unos 1.550 millones de euros en toda España, de los que, aproximadamente, unos cuarenta millones corresponderían a los ayuntamientos asturianos. La cifra es similar al coste del enlace de la Autovía Minera con la Oviedo-Villaviciosa en Mudarri, al presupuesto inicial de la obra del nuevo estadio Tartiere y supera holgadamente la inversión anual de ayuntamientos como Oviedo o Gijón. La cantidad se multiplicará cuando se cierre el arqueo del año 2009.
La caída de ingresos será más acusada en los principales ayuntamientos de la región, que son los que reciben las mayores partidas de la Administración estatal en función de su población. El Consistorio de Oviedo ya ha recibido tanto las estimaciones de ingresos procedentes del Estado para 2010 como la factura de la liquidación correspondiente a 2008, el primer año de la crisis que marcó una caída relevante en los ingresos fiscales. El Ayuntamiento de la capital ingresará a lo largo de este ejercicio 41,7 millones de euros, cuando hace tres años esa cantidad había ascendido a más de 47 millones, y, además, deberá iniciar a partir del próximo ejercicio la devolución de una parte del anticipo a cuenta de 2008, como consecuencia de la diferencia negativa entre el dinero adelantado durante aquel ejercicio y el resultado de la liquidación practicada por el Estado, que se sitúa en casi cuatro millones de euros. Los otros dos ayuntamientos de las principales ciudades asturianas, Oviedo y Gijón, están pendientes de concretar sus liquidaciones definitivas.
El conjunto de los ayuntamientos españoles deberá devolver al Estado más de 1.500 millones de euros correspondientes a las liquidaciones negativas de 2008, cuando la Administración central adelantó dinero de más a todas las corporaciones locales porque había hecho sus cálculos tomando como base los impuestos liquidados en el ejercicio anterior, correspondiente aún al ciclo económico expansivo. Aunque la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) no dispone de las partidas territorializadas a devolver al Estado, las estimaciones oficiales apuntan a que los consistorios de la región deberán devolver alrededor de 40 millones de euros, equivalentes al 2,5 por ciento del volumen global de la deuda contraída por los ayuntamientos de todo el país con el Estado. El procedimiento de la devolución aún no está determinado, aunque en los consistorios se tiene el convencimiento de que la Administración central habilitará un aplazamiento de pago similar al aprobado para las autonomías. «La situación de los ayuntamientos es caótica», aseguró el concejal de Economía de Oviedo, el popular Jaime Reinares, que también puso de manifiesto el daño que ha hecho a las arcas de los ayuntamientos la caída del mercado inmobiliario. «Han descendido las licencias y los desarrollos urbanísticos, de los que los ayuntamientos recibían un diez por ciento que podían sacar a la venta para destinar ese dinero a inversiones», concretó el concejal ovetense y diputado nacional.
http://www.lne.es/asturias/2010/04/22/ayuntamientos-deben-devolver-40-millones-partir-2011/904400.html
La caída de ingresos será más acusada en los principales ayuntamientos de la región, que son los que reciben las mayores partidas de la Administración estatal en función de su población. El Consistorio de Oviedo ya ha recibido tanto las estimaciones de ingresos procedentes del Estado para 2010 como la factura de la liquidación correspondiente a 2008, el primer año de la crisis que marcó una caída relevante en los ingresos fiscales. El Ayuntamiento de la capital ingresará a lo largo de este ejercicio 41,7 millones de euros, cuando hace tres años esa cantidad había ascendido a más de 47 millones, y, además, deberá iniciar a partir del próximo ejercicio la devolución de una parte del anticipo a cuenta de 2008, como consecuencia de la diferencia negativa entre el dinero adelantado durante aquel ejercicio y el resultado de la liquidación practicada por el Estado, que se sitúa en casi cuatro millones de euros. Los otros dos ayuntamientos de las principales ciudades asturianas, Oviedo y Gijón, están pendientes de concretar sus liquidaciones definitivas.
El conjunto de los ayuntamientos españoles deberá devolver al Estado más de 1.500 millones de euros correspondientes a las liquidaciones negativas de 2008, cuando la Administración central adelantó dinero de más a todas las corporaciones locales porque había hecho sus cálculos tomando como base los impuestos liquidados en el ejercicio anterior, correspondiente aún al ciclo económico expansivo. Aunque la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) no dispone de las partidas territorializadas a devolver al Estado, las estimaciones oficiales apuntan a que los consistorios de la región deberán devolver alrededor de 40 millones de euros, equivalentes al 2,5 por ciento del volumen global de la deuda contraída por los ayuntamientos de todo el país con el Estado. El procedimiento de la devolución aún no está determinado, aunque en los consistorios se tiene el convencimiento de que la Administración central habilitará un aplazamiento de pago similar al aprobado para las autonomías. «La situación de los ayuntamientos es caótica», aseguró el concejal de Economía de Oviedo, el popular Jaime Reinares, que también puso de manifiesto el daño que ha hecho a las arcas de los ayuntamientos la caída del mercado inmobiliario. «Han descendido las licencias y los desarrollos urbanísticos, de los que los ayuntamientos recibían un diez por ciento que podían sacar a la venta para destinar ese dinero a inversiones», concretó el concejal ovetense y diputado nacional.
http://www.lne.es/asturias/2010/04/22/ayuntamientos-deben-devolver-40-millones-partir-2011/904400.html
«Jenny es una guarra»
«Los chicos siguen marcando las reglas de las relaciones y juzgando a las chicas según lo consentidoras que resulten», dice Valcárcel
Más de 200 personas asisten a unas jornadas de educación afectivo-sexual destinadas a la comunidad docente
«Jenny y Salvador han tenido un affaire sexual y Salvador se lo ha contado a todo el mundo, porque él no era 'el primero que se la tira', 'a los catorce años ya se la habían repasado'». Conclusión de Salvador: Jenny «es una guarra». Y todo esto «ocurre en el patio del instituto, donde Salvador cuenta a sus amigos que se ha enrollado con Jenny, mientras ésta llora en el otro extremo del patio y algunas amigas intentan consolarla».
El texto está sacado de 'Sex o no sex', un 'Abecedario de la sexualidad' promovido, editado y distribuido por la Consejería de Presidencia, Justicia e Igualdad del Principado como material educativo destinado a los alumnos de Secundaria de toda la región.
Y el descalificativo «guarra» -junto a «puta» y otros similares, todos dedicados invariablemente al género femenino- fue pronunciado ayer por la filósofa Amelia Valcárcel durante unas jornadas de educación afectivo-sexual destinadas a la comunidad escolar a las que asistieron más de 200 personas. La mayoría, docentes preocupados por la educación de sus alumnos. Porque su tarea «no es sólo llenar las cabezas de conocimientos, sino también los cuerpos de actitudes», les recordó Valcárcel. Y porque, «cuando se enseña algo, se enseña además la dignidad, la libertad, el respeto...».
Esos insultos demuestran, dijo la catedrática de Filosofía Moral y Política de la UNED y consejera de Estado, que «los chicos siguen marcando las reglas en las relaciones y juzgando a las chicas según lo consentidoras o no que resulten». Nada nuevo.
«Ominosas y repugnantes»
Algo similar pasaba durante el primer franquismo, explicó, cuando en España se vivía «como en el siglo XIII», cuando «te quedabas en esta país porque no había otro», unas vivencias que le permiten comprender, aseguró, «cómo se vive ahora en Irán».
En esa época no tan lejana, «la gente no necesitaba educación afectivo-sexual». Y no la necesitaban, precisó, porque «estaba muy claro quién era quién. Los machos se educaban con los machos y las hembras, con las hembras».
«Se suponía que ellos iban a aprovecharse y que nosotras teníamos que resistirnos a ese aprovechamiento. Y la que no se resistía y caía antes de negociar en el mercado matrimonial debía sentir una vergüenza infinita», apuntó Valcárcel acerca de «unas reglas ominosas y repugnantes».
«Tan ominosas eran que decidimos abolirlas», resumió. «Años sesenta. Se empieza a hablar de relaciones sexuales libres. ¿Pero lo pusimos alguna vez en práctica? Bueno, sí, hubo dos que lo pusieron en práctica, pero tenían muy mala fama», ironizó. Y entonces «irrumpió la igualdad, el cambio más fuerte que se ha dado nunca», de tal manera que «ahora el 60% del alumnado en las universidades son mujeres», lo que da como resultado «una sociedad inédita».
Son «tiempos confusos sin identidades establecidas» en los que «las jóvenes están confusas y no saben qué hacer con el sexo y los afectos, con esa libertad». Porque «el sexo está absolutamente vinculado con los afectos» y porque «las libertades no traen instrucciones de uso».
«A pesar de todos los obstáculos, para no tener que volver a hablar jamás de varones que no están de acuerdo con ese nuevo campo de libertad, hasta llegar a la violencia extrema, es necesario intentar educar en igualdad desde la escuela».
http://www.elcomerciodigital.com/v/20100422/gijon/jenny-guarra-20100422.html
Más de 200 personas asisten a unas jornadas de educación afectivo-sexual destinadas a la comunidad docente
«Jenny y Salvador han tenido un affaire sexual y Salvador se lo ha contado a todo el mundo, porque él no era 'el primero que se la tira', 'a los catorce años ya se la habían repasado'». Conclusión de Salvador: Jenny «es una guarra». Y todo esto «ocurre en el patio del instituto, donde Salvador cuenta a sus amigos que se ha enrollado con Jenny, mientras ésta llora en el otro extremo del patio y algunas amigas intentan consolarla».
El texto está sacado de 'Sex o no sex', un 'Abecedario de la sexualidad' promovido, editado y distribuido por la Consejería de Presidencia, Justicia e Igualdad del Principado como material educativo destinado a los alumnos de Secundaria de toda la región.
Y el descalificativo «guarra» -junto a «puta» y otros similares, todos dedicados invariablemente al género femenino- fue pronunciado ayer por la filósofa Amelia Valcárcel durante unas jornadas de educación afectivo-sexual destinadas a la comunidad escolar a las que asistieron más de 200 personas. La mayoría, docentes preocupados por la educación de sus alumnos. Porque su tarea «no es sólo llenar las cabezas de conocimientos, sino también los cuerpos de actitudes», les recordó Valcárcel. Y porque, «cuando se enseña algo, se enseña además la dignidad, la libertad, el respeto...».
Esos insultos demuestran, dijo la catedrática de Filosofía Moral y Política de la UNED y consejera de Estado, que «los chicos siguen marcando las reglas en las relaciones y juzgando a las chicas según lo consentidoras o no que resulten». Nada nuevo.
«Ominosas y repugnantes»
Algo similar pasaba durante el primer franquismo, explicó, cuando en España se vivía «como en el siglo XIII», cuando «te quedabas en esta país porque no había otro», unas vivencias que le permiten comprender, aseguró, «cómo se vive ahora en Irán».
En esa época no tan lejana, «la gente no necesitaba educación afectivo-sexual». Y no la necesitaban, precisó, porque «estaba muy claro quién era quién. Los machos se educaban con los machos y las hembras, con las hembras».
«Se suponía que ellos iban a aprovecharse y que nosotras teníamos que resistirnos a ese aprovechamiento. Y la que no se resistía y caía antes de negociar en el mercado matrimonial debía sentir una vergüenza infinita», apuntó Valcárcel acerca de «unas reglas ominosas y repugnantes».
«Tan ominosas eran que decidimos abolirlas», resumió. «Años sesenta. Se empieza a hablar de relaciones sexuales libres. ¿Pero lo pusimos alguna vez en práctica? Bueno, sí, hubo dos que lo pusieron en práctica, pero tenían muy mala fama», ironizó. Y entonces «irrumpió la igualdad, el cambio más fuerte que se ha dado nunca», de tal manera que «ahora el 60% del alumnado en las universidades son mujeres», lo que da como resultado «una sociedad inédita».
Son «tiempos confusos sin identidades establecidas» en los que «las jóvenes están confusas y no saben qué hacer con el sexo y los afectos, con esa libertad». Porque «el sexo está absolutamente vinculado con los afectos» y porque «las libertades no traen instrucciones de uso».
«A pesar de todos los obstáculos, para no tener que volver a hablar jamás de varones que no están de acuerdo con ese nuevo campo de libertad, hasta llegar a la violencia extrema, es necesario intentar educar en igualdad desde la escuela».
http://www.elcomerciodigital.com/v/20100422/gijon/jenny-guarra-20100422.html
Carreño alerta del «enorme perjuicio social» del desmonte del Alto de Aboño
La Comisión Municipal de Medio Ambiente de Carreño alerta del «perjuicio ambiental, social y económico... de enorme magnitud» que tendrá el desmonte del Alto de Aboño para el concejo. Así lo pone de manifiesto en el documento que aprobó ayer y que recoge las alegaciones formuladas contra la declaración de impacto ambiental elaborada por la Autoridad Portuaria de Gijón.
Después de que el Ministerio de Medio Ambiente considerara necesario subsanar las carencias detectadas en dicho estudio y que, en su opinión, están relacionadas con los ruidos, las vibraciones, la calidad del aire, el agua y la restauración ambiental, el Ayuntamiento de Carreño plantea ahora diversas medidas de protección del concejo ante los efectos de la obra. Tras dejar claro que «los trabajos de explanación deben ajustarse a la normativa urbanística de Carreño», sostiene que en el estudio «no se especifican los trazados alternativos que garanticen los servicios actuales». Dentro del apartado cultural, subraya que «las medidas correctoras propuestas no restauran las condiciones iniciales, ni siquiera después de un periodo de tiempo dilatado. Es el caso del Camino Real de Gijón a Candás».
En el plano estrictamente ambiental, solicita que se controlen las vibraciones en dos zonas de actuación y que se limiten las voladuras a dos franjas horarias (entre las 13 y 14 horas y las 16 y 17 horas) y se notifique de ellas al Ayuntamiento. También reclama que en Xivares, durante la fase de obras y durante dos años en la de explotación, se instale un equipo de medida de calidad de aire y que se construya una balsa de decantación de aguas pluviales. Recuerda que «el Alto de Aboño es un área de protección frente a la actividad industrial de la zona, que se encontraba en su totalidad bajo la protección del Plan de Ordenación del Litoral de Asturias.
http://www.elcomerciodigital.com/v/20100422/gozon-carreno/carreno-alerta-enorme-perjuicio-20100422.html
Después de que el Ministerio de Medio Ambiente considerara necesario subsanar las carencias detectadas en dicho estudio y que, en su opinión, están relacionadas con los ruidos, las vibraciones, la calidad del aire, el agua y la restauración ambiental, el Ayuntamiento de Carreño plantea ahora diversas medidas de protección del concejo ante los efectos de la obra. Tras dejar claro que «los trabajos de explanación deben ajustarse a la normativa urbanística de Carreño», sostiene que en el estudio «no se especifican los trazados alternativos que garanticen los servicios actuales». Dentro del apartado cultural, subraya que «las medidas correctoras propuestas no restauran las condiciones iniciales, ni siquiera después de un periodo de tiempo dilatado. Es el caso del Camino Real de Gijón a Candás».
En el plano estrictamente ambiental, solicita que se controlen las vibraciones en dos zonas de actuación y que se limiten las voladuras a dos franjas horarias (entre las 13 y 14 horas y las 16 y 17 horas) y se notifique de ellas al Ayuntamiento. También reclama que en Xivares, durante la fase de obras y durante dos años en la de explotación, se instale un equipo de medida de calidad de aire y que se construya una balsa de decantación de aguas pluviales. Recuerda que «el Alto de Aboño es un área de protección frente a la actividad industrial de la zona, que se encontraba en su totalidad bajo la protección del Plan de Ordenación del Litoral de Asturias.
http://www.elcomerciodigital.com/v/20100422/gozon-carreno/carreno-alerta-enorme-perjuicio-20100422.html
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