Lo bueno de escribir en Asturias es que las materias sobre las que uno debe leer se repiten una y otra y otra y otra vez. En febrero de 2009 hice mi primera colaboración escrita en este periódico. ¿La materia? La estación intermodal de Gijón. En aquella primera columna afirmaba que el proyecto de 130 millones de euros, aun contando con «garantías de financiación» por parte del Ministerio de Fomento, era irreal tras la caída drástica del valor del suelo. Suelo que según los responsables socialistas, por algún tipo de pensamiento mágico, no perdería valor con la crisis. Los 253 millones de euros, del cuento de la lechera, sufragarían un proyecto que el gobierno de coalición municipal prometía puntero. De esto hace dos años.
En enero de 2011, la estación intermodal es aceptada de manera tácita como un imposible. Es decir, la operación ferroviaria de Gijón está sujeta con alfileres. No es el único error que rodea la gestión del ferrocarril. El tren siempre debe entrar al centro de las ciudades, la construcción de la estación Jovellanos y su separación del núcleo urbano tardó pocos años en demostrar su absoluta inutilidad. Sin aprender de fallos pasados, retranquear la estación provisional/definitiva hasta llevarla fuera del corazón de Gijón es una locura. Sinceramente, ¿a qué se dedica Gijón al Norte? Dando por muerto el metrotrén, ¿es tan difícil hacer bien una puñetera estación de tren y autobús?
Ahora exigiremos explicaciones, pero la culpa in vigilando (en la vigilancia) es nuestra. Usted y yo somos responsables. Brecht dijo que las crisis se producen cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En Asturias estamos al final de algo, y al mismo tiempo, estamos al principio de algo. Está en nuestras manos que no vuelva a suceder.Lo bueno de escribir en Asturias es que las materias sobre las que uno debe leer se repiten una y otra y otra y otra vez. En febrero de 2009 hice mi primera colaboración escrita en este periódico. ¿La materia? La estación intermodal de Gijón. En aquella primera columna afirmaba que el proyecto de 130 millones de euros, aun contando con «garantías de financiación» por parte del Ministerio de Fomento, era irreal tras la caída drástica del valor del suelo. Suelo que según los responsables socialistas, por algún tipo de pensamiento mágico, no perdería valor con la crisis. Los 253 millones de euros, del cuento de la lechera, sufragarían un proyecto que el gobierno de coalición municipal prometía puntero. De esto hace dos años.
En enero de 2011, la estación intermodal es aceptada de manera tácita como un imposible. Es decir, la operación ferroviaria de Gijón está sujeta con alfileres. No es el único error que rodea la gestión del ferrocarril. El tren siempre debe entrar al centro de las ciudades, la construcción de la estación Jovellanos y su separación del núcleo urbano tardó pocos años en demostrar su absoluta inutilidad. Sin aprender de fallos pasados, retranquear la estación provisional/definitiva hasta llevarla fuera del corazón de Gijón es una locura. Sinceramente, ¿a qué se dedica Gijón al Norte? Dando por muerto el metrotrén, ¿es tan difícil hacer bien una puñetera estación de tren y autobús?
Ahora exigiremos explicaciones, pero la culpa in vigilando (en la vigilancia) es nuestra. Usted y yo somos responsables. Brecht dijo que las crisis se producen cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En Asturias estamos al final de algo, y al mismo tiempo, estamos al principio de algo. Está en nuestras manos que no vuelva a suceder.Lo bueno de escribir en Asturias es que las materias sobre las que uno debe leer se repiten una y otra y otra y otra vez. En febrero de 2009 hice mi primera colaboración escrita en este periódico. ¿La materia? La estación intermodal de Gijón. En aquella primera columna afirmaba que el proyecto de 130 millones de euros, aun contando con «garantías de financiación» por parte del Ministerio de Fomento, era irreal tras la caída drástica del valor del suelo. Suelo que según los responsables socialistas, por algún tipo de pensamiento mágico, no perdería valor con la crisis. Los 253 millones de euros, del cuento de la lechera, sufragarían un proyecto que el gobierno de coalición municipal prometía puntero. De esto hace dos años.
En enero de 2011, la estación intermodal es aceptada de manera tácita como un imposible. Es decir, la operación ferroviaria de Gijón está sujeta con alfileres. No es el único error que rodea la gestión del ferrocarril. El tren siempre debe entrar al centro de las ciudades, la construcción de la estación Jovellanos y su separación del núcleo urbano tardó pocos años en demostrar su absoluta inutilidad. Sin aprender de fallos pasados, retranquear la estación provisional/definitiva hasta llevarla fuera del corazón de Gijón es una locura. Sinceramente, ¿a qué se dedica Gijón al Norte? Dando por muerto el metrotrén, ¿es tan difícil hacer bien una puñetera estación de tren y autobús?
Ahora exigiremos explicaciones, pero la culpa in vigilando (en la vigilancia) es nuestra. Usted y yo somos responsables. Brecht dijo que las crisis se producen cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En Asturias estamos al final de algo, y al mismo tiempo, estamos al principio de algo. Está en nuestras manos que no vuelva a suceder.
miércoles, 26 de enero de 2011
El presupuesto local completa su aprobación sin recibir ninguna reclamación
El presupuesto del Ayuntamiento de Gijón para el año que viene ya es definitivo. El «Boletín Oficial del Principado de Asturias» anunciaba ayer esa aprobación tras la exposición pública del documento que fue aprobado por el gobierno local en el Pleno del Ayuntamiento de Gijón del pasado 17 de diciembre de 2010 sin haber recibido ninguna reclamación en contra. Ni al presupuesto ni al préstamo de seis millones de euros que se incluye dentro del desglose de sus ingresos.
El presupuesto estricto del Ayuntamiento asciende en esta ocasión a 200.319.500 euros, a los que hay que sumar los 10.530.200 euros de la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular, los 13.690.300 euros de la Fundación Municipal de Servicios Sociales y los 10.685.000 euros del Patronato Deportivo Municipal.
El presupuesto consolidado del «grupo Ayuntamiento» es de 283.520.041 euros para el año en curso, al contabilizar también los presupuestos de las empresas municipales de Aguas, Transportes, Vivienda y Medio Ambiente, el teatro Jovellanos, el Jardín Botánico Atlántico, el Centro Municipal de Empresas, Cementerios de Gijón y las sociedades mixtas de Turismo y del Centro de Transportes de Gijón.
El presupuesto estricto del Ayuntamiento asciende en esta ocasión a 200.319.500 euros, a los que hay que sumar los 10.530.200 euros de la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular, los 13.690.300 euros de la Fundación Municipal de Servicios Sociales y los 10.685.000 euros del Patronato Deportivo Municipal.
El presupuesto consolidado del «grupo Ayuntamiento» es de 283.520.041 euros para el año en curso, al contabilizar también los presupuestos de las empresas municipales de Aguas, Transportes, Vivienda y Medio Ambiente, el teatro Jovellanos, el Jardín Botánico Atlántico, el Centro Municipal de Empresas, Cementerios de Gijón y las sociedades mixtas de Turismo y del Centro de Transportes de Gijón.
La ciudad tendrá que esperar «un plazo no determinado» por la estación intermodal
MIRIAM SUÁREZ El primer tren llegará a la nueva estación de Sanz Crespo en torno a las 12.15 horas del próximo domingo y, a partir de ese momento, esta instalación de carácter provisional funcionará durante «un plazo no determinado». Dependerá, según admitió ayer el concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo, de los tiempos de ejecución de la futura estación intermodal de la ciudad, sujeta a «circunstancias que ahora no podemos definir».
No obstante, garantizó el edil socialista, «se hará lo más rápido que se pueda». El proyecto de la que será la estación definitiva de Gijón consta de dos piezas: un informe técnico de la ingeniería Ineco y un diseño arquitectónico del madrileño Jerónimo Junquera. Ambos documentos llevan meses en los despachos de la Dirección General de Ferrocarriles, a la espera de una valoración. «No tenemos ninguna duda de que saldrá adelante», mantiene Sanjurjo, frente a las dificultades técnicas, administrativas y económicas que han ido complicando la actuación.
La estación intermodal forma parte de un proyecto para la penetración del ferrocarril en la ciudad que lleva fraguándose desde hace 10 años. La terminal de Sanz Crespo es, en palabras de Pedro Sanjurjo, «la mejor opción posible» para poder empezar a desmantelar por fin el ámbito de lo que también se conoce como plan especial de las vías, comprendido entre El Humedal y Moreda. Ayer, el concejal de Urbanismo compareció en el Ayuntamiento para explicar la puesta en marcha de la nueva instalación.
Con él, Amador Robles, director de operaciones de Feve (Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha), y Luis Iturrioz, responsable de la Empresa Municipal de Transportes Urbanos (EMTUSA). Juntos han trabajado durante meses para tratar de compensar un traslado -desde El Humedal a Sanz Crespo- que aleja el ferrocarril del centro de la ciudad. Para que esta nueva ubicación no repercuta en el número de viajeros, se potenciarán tres líneas de autobús: la 5, la 16 y la 18.
Iturrioz presentó ayer su nuevo itinerario, con parada junto a la estación provisional, como un servicio de «lanzaderas» entre Sanz Crespo y El Humedal. Un servicio que sólo será gratuito para los usuarios de los bonos emitidos por el Consorcio de Transportes de Asturias, que ahora ya permiten los transbordos entre los distintos operadores asociados sin coste adicional. Queda descartada, por tanto, la propuesta de los sindicatos de Feve, que pedían autobuses gratis para todas aquellas personas que se desplazan a Gijón en tren.
«El ferrocarril no perderá centralidad ni habrá ninguna merma en la calidad del servicio», aseguró Sanjurjo. «La adecuación de estas tres líneas de autobús integrarán la estación de Sanz Crespo en la malla del transporte urbano de Gijón», secundó Luis Iturrioz. El director de operaciones de Feve confía, sin embargo, en poder ofrecer una movilidad competitiva: «Habrá diez servicios de autobús al centro cada hora, y trenes de Cercanías pueden llegar cinco».
Actualmente, el porcentaje de viajeros de Feve que utilizan el bono transporte del Consorcio «se sitúa entre un 50 y un 60 por ciento», según datos del propio Amador Robles. Los responsables de los Ferrocarriles de Vía Estrecha tratarán de promover esta alternativa como «la más viable, operativa y económica», convencidos de que «Asturias tiene uno de los mejores Consorcios de Transporte de España».
Aun así, los portavoces sindicales de los trabajadores auguran un desplome en el número de usuarios de Feve, primera compañía ferroviaria que entrará en la estación de Sanz Crespo. En cuestión de «un mes y medio o dos meses», anunció el edil de Urbanismo, empezarán a operar las líneas de largo recorrido. Si no se hace simultáneamente es por razones técnicas, por «la situación que tienen las vías de Feve sobre las de Renfe».
No obstante, garantizó el edil socialista, «se hará lo más rápido que se pueda». El proyecto de la que será la estación definitiva de Gijón consta de dos piezas: un informe técnico de la ingeniería Ineco y un diseño arquitectónico del madrileño Jerónimo Junquera. Ambos documentos llevan meses en los despachos de la Dirección General de Ferrocarriles, a la espera de una valoración. «No tenemos ninguna duda de que saldrá adelante», mantiene Sanjurjo, frente a las dificultades técnicas, administrativas y económicas que han ido complicando la actuación.
La estación intermodal forma parte de un proyecto para la penetración del ferrocarril en la ciudad que lleva fraguándose desde hace 10 años. La terminal de Sanz Crespo es, en palabras de Pedro Sanjurjo, «la mejor opción posible» para poder empezar a desmantelar por fin el ámbito de lo que también se conoce como plan especial de las vías, comprendido entre El Humedal y Moreda. Ayer, el concejal de Urbanismo compareció en el Ayuntamiento para explicar la puesta en marcha de la nueva instalación.
Con él, Amador Robles, director de operaciones de Feve (Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha), y Luis Iturrioz, responsable de la Empresa Municipal de Transportes Urbanos (EMTUSA). Juntos han trabajado durante meses para tratar de compensar un traslado -desde El Humedal a Sanz Crespo- que aleja el ferrocarril del centro de la ciudad. Para que esta nueva ubicación no repercuta en el número de viajeros, se potenciarán tres líneas de autobús: la 5, la 16 y la 18.
Iturrioz presentó ayer su nuevo itinerario, con parada junto a la estación provisional, como un servicio de «lanzaderas» entre Sanz Crespo y El Humedal. Un servicio que sólo será gratuito para los usuarios de los bonos emitidos por el Consorcio de Transportes de Asturias, que ahora ya permiten los transbordos entre los distintos operadores asociados sin coste adicional. Queda descartada, por tanto, la propuesta de los sindicatos de Feve, que pedían autobuses gratis para todas aquellas personas que se desplazan a Gijón en tren.
«El ferrocarril no perderá centralidad ni habrá ninguna merma en la calidad del servicio», aseguró Sanjurjo. «La adecuación de estas tres líneas de autobús integrarán la estación de Sanz Crespo en la malla del transporte urbano de Gijón», secundó Luis Iturrioz. El director de operaciones de Feve confía, sin embargo, en poder ofrecer una movilidad competitiva: «Habrá diez servicios de autobús al centro cada hora, y trenes de Cercanías pueden llegar cinco».
Actualmente, el porcentaje de viajeros de Feve que utilizan el bono transporte del Consorcio «se sitúa entre un 50 y un 60 por ciento», según datos del propio Amador Robles. Los responsables de los Ferrocarriles de Vía Estrecha tratarán de promover esta alternativa como «la más viable, operativa y económica», convencidos de que «Asturias tiene uno de los mejores Consorcios de Transporte de España».
Aun así, los portavoces sindicales de los trabajadores auguran un desplome en el número de usuarios de Feve, primera compañía ferroviaria que entrará en la estación de Sanz Crespo. En cuestión de «un mes y medio o dos meses», anunció el edil de Urbanismo, empezarán a operar las líneas de largo recorrido. Si no se hace simultáneamente es por razones técnicas, por «la situación que tienen las vías de Feve sobre las de Renfe».
lunes, 24 de enero de 2011
Granda, paraíso natural
24.01.2011 -
ARMANDO F. BARTOLOMÉ
COORDINADOR LOCAL DE UPYD DE GIJÓN
PSOE e IU decidieron un día, en tiempos de burbuja inmobiliaria, saltar el rubicón urbanístico de la Ronda Sur dejando atrás la prudencia que presidía el ordenamiento territorial de Gijón. Planearon sacar plusvalías de uno de nuestros grandes patrimonios: la zona rural. Maquinaron un PGOU que, de ejecutarse algunos planes parciales, destrozará lugares emblemáticos, cambiando para siempre y para mal la fisonomía de nuestro concejo. Entre estos espacios amenazados se encuentra el valle de Granda y sobre el Plan de Ordenación que se cierne sobre él queremos contar (y alegar) a la opinión publica por qué en UPyD nos oponemos a su ejecución.
Este valle de Granda, atravesado por el río Piles, no hace mucho (2006) que fue recuperado para los ciudadanos que hoy lo disfrutamos a cientos, bien corriendo, a pie o en bici. Todos nos felicitamos por la obra de la Confederación Hidrográfica que, al abrir las sendas, nos ha puesto en contacto con un patrimonio natural y etnográfico paradisíaco y 'a tiru piedra' de la ciudad. Esta vega del río Piles es un espacio que, a pesar del brutal impacto del nudo de comunicaciones de la autopista del Cantábrico con la Minera, conserva una riqueza medioambiental(aliseda pantanosa, laguna, etcétera) que contrasta con el resto de arroyos y ríos gijoneses que presentan, en una gran mayoría, un aspecto deplorable. Esta vega es la única de donde parte la conexión natural con las montañas cercanas (Picu'l Sol, Fario). Se trata de un espacio medioambientalmente único, con grandes praderas que bordean el río Piles, arbolado centenario y autóctono, flora singular y fauna protegida que, por cierto, parece desconocer el mediocre e insuficiente informe de sostenibilidad ambiental encargado por el Ayuntamiento para el PGO.
Por todo ello, no se entiende que, al más puro estilo marbellí, se quieran construir en trescientos cincuenta mil metros cuadrados y a lo largo de dos kilómetros, 58 edificios de 4 y 5 alturas más bajo cubierta (1.000 viviendas), es decir, un equivalente a 55 campos reglamentarios de fútbol. Además, hay que añadir un vial de cuatro carriles y conexiones con la macrourbanización de Castiello que, junto a lo anterior, causaría un grave deterioro para toda la zona natural anexa, que calculamos aproximadamente en un millón de metros cuadrados. La obra planeada es de tal magnitud que rivalizaría en impacto visual y paisajístico con el mismísimo Muro de San Lorenzo.
Y todo esto, ¿por qué y para qué? ¿Quién gana y quién pierde? PSOE e IU suelen aducir que estos planes de suelo urbanizable (Granda, Castiello, Cabueñes.) hacen a nuestra ciudad más compacta y que necesitamos más viviendas. Falso.
Falso porque estas propuestas del PGO se orientan a la implantación de una masa de ciudad dispersa, que crecería con un consumo desmesurado de suelo, comprimiendo los núcleos rurales existentes y que, además del grave impacto ambiental, supondría un ejemplo de ineficiencia económica por los elevados costes energéticos, de construcción y mantenimiento de las infraestructuras y los servicios públicos. Cara factura que pagaremos todos los gijoneses.
Falso también porque la ciudad crecerá sin considerar la necesidad real de vivienda. Frente a lo que dice el PGO, lo cierto es que, según el INE, se prevé para el periodo 2010-2020 un descenso de 16.500 habitantes en nuestra ciudad y proporcionalmente en toda Asturias. El PGO prevé la construcción, en suelo urbano, de casi 13.000 viviendas, a las que hay que unir miles de viviendas en 'stock' que siguen sin vender y otras que se consideran segunda residencia. A esto habría que añadir un número indeterminado de viviendas que se adquirieron con motivos especulativos los pasados años de burbuja inmobiliaria, cuyo número exacto es imposible conocer, pero es elevado, y que no figuran puestas a la venta debido a la caída de los precios. Nos parece que la oferta es más que suficiente para los próximos años y eso sin contar que están por desarrollar políticas efectivas de alquiler y de rehabilitación de viviendas antiguas.
En resumen, este plan parcial es obsoleto, medioambientalmente suicida, daña a la vista, económicamente ineficiente a medio y largo plazo e injustificado si se alegan necesidades de vivienda, dado que, además, el tipo de pisos que se planea construir en Granda es de precio libre y de lujo. O sea, oferta para los que ya tienen vivienda, no para los que realmente la necesitan.
Volvemos entonces a las cuestiones planteadas: ¿por qué y para qué este plan que promueve la izquierda progresista y transformadora? ¿Dónde está la oposición municipal? ¿Dónde está el PP? ¿Quién gana aquí? ¿Quién hace caja?
El candidato socialista a la Alcaldía ha entrado en campaña con la oferta de un pacto verde por la ciudad: «Un gran pacto social por la movilidad y un medio ambiente sostenible, con una apuesta ciudadana a favor de un modelo no contaminante». Y en parecidos términos se ha manifestado el candidato de su socio de gobierno IU: «Sueño con una ciudad donde el acceso a la vivienda no sea un lujo y en la que los poderes públicos intervengan de una manera mas decidida en el mercado inmobiliario para frenar la especulación» (sic).
Pues bien, pasen nuestros gobernantes de las palabras a los hechos y acepten nuestras alegaciones sobre Granda. Por transparencia, por coherencia y por el bien de Gijón.
ARMANDO F. BARTOLOMÉ
COORDINADOR LOCAL DE UPYD DE GIJÓN
PSOE e IU decidieron un día, en tiempos de burbuja inmobiliaria, saltar el rubicón urbanístico de la Ronda Sur dejando atrás la prudencia que presidía el ordenamiento territorial de Gijón. Planearon sacar plusvalías de uno de nuestros grandes patrimonios: la zona rural. Maquinaron un PGOU que, de ejecutarse algunos planes parciales, destrozará lugares emblemáticos, cambiando para siempre y para mal la fisonomía de nuestro concejo. Entre estos espacios amenazados se encuentra el valle de Granda y sobre el Plan de Ordenación que se cierne sobre él queremos contar (y alegar) a la opinión publica por qué en UPyD nos oponemos a su ejecución.
Este valle de Granda, atravesado por el río Piles, no hace mucho (2006) que fue recuperado para los ciudadanos que hoy lo disfrutamos a cientos, bien corriendo, a pie o en bici. Todos nos felicitamos por la obra de la Confederación Hidrográfica que, al abrir las sendas, nos ha puesto en contacto con un patrimonio natural y etnográfico paradisíaco y 'a tiru piedra' de la ciudad. Esta vega del río Piles es un espacio que, a pesar del brutal impacto del nudo de comunicaciones de la autopista del Cantábrico con la Minera, conserva una riqueza medioambiental(aliseda pantanosa, laguna, etcétera) que contrasta con el resto de arroyos y ríos gijoneses que presentan, en una gran mayoría, un aspecto deplorable. Esta vega es la única de donde parte la conexión natural con las montañas cercanas (Picu'l Sol, Fario). Se trata de un espacio medioambientalmente único, con grandes praderas que bordean el río Piles, arbolado centenario y autóctono, flora singular y fauna protegida que, por cierto, parece desconocer el mediocre e insuficiente informe de sostenibilidad ambiental encargado por el Ayuntamiento para el PGO.
Por todo ello, no se entiende que, al más puro estilo marbellí, se quieran construir en trescientos cincuenta mil metros cuadrados y a lo largo de dos kilómetros, 58 edificios de 4 y 5 alturas más bajo cubierta (1.000 viviendas), es decir, un equivalente a 55 campos reglamentarios de fútbol. Además, hay que añadir un vial de cuatro carriles y conexiones con la macrourbanización de Castiello que, junto a lo anterior, causaría un grave deterioro para toda la zona natural anexa, que calculamos aproximadamente en un millón de metros cuadrados. La obra planeada es de tal magnitud que rivalizaría en impacto visual y paisajístico con el mismísimo Muro de San Lorenzo.
Y todo esto, ¿por qué y para qué? ¿Quién gana y quién pierde? PSOE e IU suelen aducir que estos planes de suelo urbanizable (Granda, Castiello, Cabueñes.) hacen a nuestra ciudad más compacta y que necesitamos más viviendas. Falso.
Falso porque estas propuestas del PGO se orientan a la implantación de una masa de ciudad dispersa, que crecería con un consumo desmesurado de suelo, comprimiendo los núcleos rurales existentes y que, además del grave impacto ambiental, supondría un ejemplo de ineficiencia económica por los elevados costes energéticos, de construcción y mantenimiento de las infraestructuras y los servicios públicos. Cara factura que pagaremos todos los gijoneses.
Falso también porque la ciudad crecerá sin considerar la necesidad real de vivienda. Frente a lo que dice el PGO, lo cierto es que, según el INE, se prevé para el periodo 2010-2020 un descenso de 16.500 habitantes en nuestra ciudad y proporcionalmente en toda Asturias. El PGO prevé la construcción, en suelo urbano, de casi 13.000 viviendas, a las que hay que unir miles de viviendas en 'stock' que siguen sin vender y otras que se consideran segunda residencia. A esto habría que añadir un número indeterminado de viviendas que se adquirieron con motivos especulativos los pasados años de burbuja inmobiliaria, cuyo número exacto es imposible conocer, pero es elevado, y que no figuran puestas a la venta debido a la caída de los precios. Nos parece que la oferta es más que suficiente para los próximos años y eso sin contar que están por desarrollar políticas efectivas de alquiler y de rehabilitación de viviendas antiguas.
En resumen, este plan parcial es obsoleto, medioambientalmente suicida, daña a la vista, económicamente ineficiente a medio y largo plazo e injustificado si se alegan necesidades de vivienda, dado que, además, el tipo de pisos que se planea construir en Granda es de precio libre y de lujo. O sea, oferta para los que ya tienen vivienda, no para los que realmente la necesitan.
Volvemos entonces a las cuestiones planteadas: ¿por qué y para qué este plan que promueve la izquierda progresista y transformadora? ¿Dónde está la oposición municipal? ¿Dónde está el PP? ¿Quién gana aquí? ¿Quién hace caja?
El candidato socialista a la Alcaldía ha entrado en campaña con la oferta de un pacto verde por la ciudad: «Un gran pacto social por la movilidad y un medio ambiente sostenible, con una apuesta ciudadana a favor de un modelo no contaminante». Y en parecidos términos se ha manifestado el candidato de su socio de gobierno IU: «Sueño con una ciudad donde el acceso a la vivienda no sea un lujo y en la que los poderes públicos intervengan de una manera mas decidida en el mercado inmobiliario para frenar la especulación» (sic).
Pues bien, pasen nuestros gobernantes de las palabras a los hechos y acepten nuestras alegaciones sobre Granda. Por transparencia, por coherencia y por el bien de Gijón.
Nos espera un mal año
24.01.2011 -
ROBERTO PORRAS DE ARRIBA
Este 2011 va a ser un mal año para las personas que carecen de recursos económicos. Comenzamos el año con pésimas noticias a escala estatal. Reforman el sistema de pensiones, condenándonos a mantener nuestra condición de asalariados durante muchos más años para poder tener una pensión digna o bien a acudir a los fondos privados de pensiones, verdadero objetivo de la reforma. El desempleo se mantiene en cifras desproporcionadas de más de cuatro millones de personas, sin ningún resquicio para la mejora y, además, suprimen el subsidio de 426 euros a las personas desempleadas que agotaron su prestación.
La verdad es que no es muy esperanzador el panorama, pero es menos aún si miramos a nuestra comunidad autónoma: hay más de ochenta mil personas desempleadas, más de ocho mil unidades de convivencia que reciben ya el salario social básico y cerca de diez mil desempleados que agotan todas sus prestaciones el próximo mes de febrero. Las personas que no tenemos recursos en este momento de crisis podríamos acogernos al salario social básico, pero tenemos que esperar en el mejor de los casos nueve meses hasta que conseguimos acceder a la prestación económica. Nos dicen que podemos optar a las ayudas de emergencia social en casos puntuales, pero, cuando nos enteramos de que existen y vamos a hacer uso de ellas, nos dicen que no hay presupuesto, que no es para nosotros o que no tenemos los papeles necesarios. Y así esperamos meses y meses a que llegue nuestro derecho a unos ingresos mínimos entre la desesperación y la rabia de no entender qué pasa.
Hay varias preguntas a las que se debería dar respuesta y más en una situación como la actual. ¿Cuándo solucionarán este atasco en el salario social nuestros responsables políticos? ¿Se imaginan que tuviésemos que esperar por el salario nueve meses? ¿Para cuándo unas ayudas de emergencia social útiles? Espero que no tarden mucho en contestarlas porque nos espera un mal año.
ROBERTO PORRAS DE ARRIBA
Este 2011 va a ser un mal año para las personas que carecen de recursos económicos. Comenzamos el año con pésimas noticias a escala estatal. Reforman el sistema de pensiones, condenándonos a mantener nuestra condición de asalariados durante muchos más años para poder tener una pensión digna o bien a acudir a los fondos privados de pensiones, verdadero objetivo de la reforma. El desempleo se mantiene en cifras desproporcionadas de más de cuatro millones de personas, sin ningún resquicio para la mejora y, además, suprimen el subsidio de 426 euros a las personas desempleadas que agotaron su prestación.
La verdad es que no es muy esperanzador el panorama, pero es menos aún si miramos a nuestra comunidad autónoma: hay más de ochenta mil personas desempleadas, más de ocho mil unidades de convivencia que reciben ya el salario social básico y cerca de diez mil desempleados que agotan todas sus prestaciones el próximo mes de febrero. Las personas que no tenemos recursos en este momento de crisis podríamos acogernos al salario social básico, pero tenemos que esperar en el mejor de los casos nueve meses hasta que conseguimos acceder a la prestación económica. Nos dicen que podemos optar a las ayudas de emergencia social en casos puntuales, pero, cuando nos enteramos de que existen y vamos a hacer uso de ellas, nos dicen que no hay presupuesto, que no es para nosotros o que no tenemos los papeles necesarios. Y así esperamos meses y meses a que llegue nuestro derecho a unos ingresos mínimos entre la desesperación y la rabia de no entender qué pasa.
Hay varias preguntas a las que se debería dar respuesta y más en una situación como la actual. ¿Cuándo solucionarán este atasco en el salario social nuestros responsables políticos? ¿Se imaginan que tuviésemos que esperar por el salario nueve meses? ¿Para cuándo unas ayudas de emergencia social útiles? Espero que no tarden mucho en contestarlas porque nos espera un mal año.
La mitad de la clase no elige Religión
Como reflejo de lo que está ocurriendo en la sociedad o no, la asignatura de Religión católica cada vez tiene menos adeptos en las aulas: a falta de conocer los datos referidos a este curso escolar, las cifras correspondientes a 2009-2010 revelan que 76.409 alumnos asturianos de centros públicos, concertados y privados (el 70% del total) eligen la asignatura, lo que supone dos puntos menos que la media nacional y un descenso sostenido durante los últimos años.
Esa bajada es mucho más acusado en los centros públicos, donde la tasa de alumnos que escoge la materia se redujo en diez puntos en los últimos cinco cursos: del 68% que la cursaban en el periodo 2004-2005 al 58% que suponen los matriculados en este 2009-2010.
Pero Asturias no es una excepción en el mapa peninsular, donde la demanda de Religión católica en la educación básica ha caído en medio millón largo de alumnos en solo un decenio: 158.483 en Primaria y 344.668 en Secundaria Obligatoria (ESO), según se deduce de las estadísticas ministeriales, que revelan también que la demanda de la asignatura llega a ser menos de la mitad en los centros públicos de ESO que en los privados y concertados.
Según los desarrollos de la Ley Orgánica de Educación (LOE), vigente desde 2006, quienes no elijan la materia confesional (católica, evangélica, islámica o judía), que es voluntaria, recibirán la «debida atención educativa» por los centros de enseñanza, que no puede implicar desventaja académica para los que cursen Religión.
En ESO, aparte de estas posibilidades, se puede optar por la materia voluntaria y aconfesional 'Historia y Cultura de las Religiones'. Y las notas de las enseñanzas de Religión no computan en los procesos de selección académica a los que concurran los expedientes.
Mientras, en Bachillerato -el ciclo donde la materia realmente se desploma, y en el que la alternativa es Atención Educativa-, la media nacional ha caído hasta el 46,3% durante el curso 2008-2009.
La consejería, ante el juez
La Conferencia Episcopal se ha pronunciado al respecto, al igual que el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes. La LOE, denuncian los obispos, supone «nuevas trabas» para optar en igualdad de oportunidades por la enseñanza de la Religión católica. Entre ellas, «la configuración de la asignatura como si fuera una materia marginal y un peso añadido a la carga curricular». Y recuerda que los acuerdos entre España y el Vaticano establecen que la asignatura debe ofrecerse en condiciones «equiparables» a las demás disciplinas fundamentales.
Ese mismo alegato hacen los profesores de religión asturianos, que han anunciado ya que demandarán a la Consejería de Educación y Ciencia por incumplir la ley.
Los abogados de la Plataforma Religión en la Escuela ultiman un recurso contencioso-administrativo tras denunciar, por activa y por pasiva, que se está incumpliendo la ley y «no obtener respuesta alguna de la consejería». La «discriminación, entre quienes escogen la materia y quienes no, es clara. Sobre todo, en Bachillerato», volvió a criticar ayer Miguel Ángel González, portavoz de la Plataforma.
Porque, según los datos de Religión en la Escuela, que han llegado hasta el Defensor del Pueblo, los obstáculos a la asignatura son numerosos: desde los centros que ponen horarios incómodos que disuaden a los alumnos de matricularse a los que no respetan el transporte escolar para dificultar su vuelta a casa o los que permiten el absentismo en la clase de Atención Educativa.
Miguel Ángel González, profesor del IES Nº1 de Gijón, pone algunos ejemplos: «De los 72 centros en los que se imparte Bachillerato en Asturias, Religión ha desaparecido en primero en 16 de ellos por su horario y en 24 en segundo. Y en otros 50, los alumnos no asisten a Atención Educativa con normalidad». Asimismo, las diferencias, por zonas, son evidentes: «Las áreas en las que la matriculación es más baja son las cuencas del Nalón y del Caudal y Gijón, mientras en Oviedo y en las alas de la región la matrícula crece».
«Y también es innegable», concluye, «la repercusión de este acoso sobre el empleo»: «Si en el curso 2006/2007 había 65 docentes de Religión a tiempo completo en Secundaria, este curso somos 38».
Esa bajada es mucho más acusado en los centros públicos, donde la tasa de alumnos que escoge la materia se redujo en diez puntos en los últimos cinco cursos: del 68% que la cursaban en el periodo 2004-2005 al 58% que suponen los matriculados en este 2009-2010.
Pero Asturias no es una excepción en el mapa peninsular, donde la demanda de Religión católica en la educación básica ha caído en medio millón largo de alumnos en solo un decenio: 158.483 en Primaria y 344.668 en Secundaria Obligatoria (ESO), según se deduce de las estadísticas ministeriales, que revelan también que la demanda de la asignatura llega a ser menos de la mitad en los centros públicos de ESO que en los privados y concertados.
Según los desarrollos de la Ley Orgánica de Educación (LOE), vigente desde 2006, quienes no elijan la materia confesional (católica, evangélica, islámica o judía), que es voluntaria, recibirán la «debida atención educativa» por los centros de enseñanza, que no puede implicar desventaja académica para los que cursen Religión.
En ESO, aparte de estas posibilidades, se puede optar por la materia voluntaria y aconfesional 'Historia y Cultura de las Religiones'. Y las notas de las enseñanzas de Religión no computan en los procesos de selección académica a los que concurran los expedientes.
Mientras, en Bachillerato -el ciclo donde la materia realmente se desploma, y en el que la alternativa es Atención Educativa-, la media nacional ha caído hasta el 46,3% durante el curso 2008-2009.
La consejería, ante el juez
La Conferencia Episcopal se ha pronunciado al respecto, al igual que el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes. La LOE, denuncian los obispos, supone «nuevas trabas» para optar en igualdad de oportunidades por la enseñanza de la Religión católica. Entre ellas, «la configuración de la asignatura como si fuera una materia marginal y un peso añadido a la carga curricular». Y recuerda que los acuerdos entre España y el Vaticano establecen que la asignatura debe ofrecerse en condiciones «equiparables» a las demás disciplinas fundamentales.
Ese mismo alegato hacen los profesores de religión asturianos, que han anunciado ya que demandarán a la Consejería de Educación y Ciencia por incumplir la ley.
Los abogados de la Plataforma Religión en la Escuela ultiman un recurso contencioso-administrativo tras denunciar, por activa y por pasiva, que se está incumpliendo la ley y «no obtener respuesta alguna de la consejería». La «discriminación, entre quienes escogen la materia y quienes no, es clara. Sobre todo, en Bachillerato», volvió a criticar ayer Miguel Ángel González, portavoz de la Plataforma.
Porque, según los datos de Religión en la Escuela, que han llegado hasta el Defensor del Pueblo, los obstáculos a la asignatura son numerosos: desde los centros que ponen horarios incómodos que disuaden a los alumnos de matricularse a los que no respetan el transporte escolar para dificultar su vuelta a casa o los que permiten el absentismo en la clase de Atención Educativa.
Miguel Ángel González, profesor del IES Nº1 de Gijón, pone algunos ejemplos: «De los 72 centros en los que se imparte Bachillerato en Asturias, Religión ha desaparecido en primero en 16 de ellos por su horario y en 24 en segundo. Y en otros 50, los alumnos no asisten a Atención Educativa con normalidad». Asimismo, las diferencias, por zonas, son evidentes: «Las áreas en las que la matriculación es más baja son las cuencas del Nalón y del Caudal y Gijón, mientras en Oviedo y en las alas de la región la matrícula crece».
«Y también es innegable», concluye, «la repercusión de este acoso sobre el empleo»: «Si en el curso 2006/2007 había 65 docentes de Religión a tiempo completo en Secundaria, este curso somos 38».
domingo, 23 de enero de 2011
Los funcionarios y los contratos del Principado, una herencia envenenada
Desde que el pasado julio el actual presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, supo que no iba a ser otra vez el candidato socialista, la Administración asturiana vive en una perniciosa situación de interinidad. Cuando concluya el proceso electoral del próximo mes de mayo y tome posesión un nuevo Ejecutivo, habrá transcurrido un año políticamente improductivo en el peor momento de la crisis. Hoy es más necesario que nunca sujetar con firmeza el timón y trazar un rumbo claro con decisiones trascendentes, no contemplar cómo la nave zozobra al albur de cualquier viento. Pero el Gobierno regional anda ausente y, lo que aún debilita más a Asturias, lega a sus sucesores una complicada carga.
Si cualquier fin de mandato suele inducir, por inercia, la parálisis a la Administración autonómica, la peculiaridad del período que encara ahora Asturias agrava ese defecto de provisionalidad. Atravesamos por una fase inédita: un equipo amortizado que tiene la certeza de que, ocurra lo que ocurra en las urnas, venzan los suyos o los otros, ya no repite. El relajo invade los últimos meses de vida de este Gobierno. Tras la confirmación del relevo en la candidatura socialista, el Ejecutivo pactó por primera vez sin tensiones el Presupuesto, la principal ley regional. Las vísperas electorales son pródigas en concesiones para ahorrar desavenencias y desgastes, quien venga detrás que apeche. Y desde que en diciembre se aprobaron las Cuentas hasta el pasado miércoles transcurrieron veinte días sin que el gabinete celebrara una sola reunión.
La salud y la calidad de las democracias se mide por la riqueza de su vida parlamentaria. La de Asturias renquea. Insulsas modificaciones de leyes y transposiciones al ámbito regional de normas nacionales y europeas rellenan la actividad de la Junta del último año. El Gobierno descuidó una de sus misiones esenciales, la iniciativa legislativa. En los casos en que se arremangó, como el de la Función Pública, fue para labores defensivas, con un traje a medida concebido expresamente para evitar las condenas por sus erráticas relaciones laborales.
La herencia no es apetecible. El rigor más escrupuloso no inspira muchos procesos administrativos. Hay obras decididas con ligereza y también ligereza en la adjudicación de obras: contrataciones a la carta, supuestos criterios objetivos que son puerta abierta a la discrecionalidad, fraccionamiento excesivo de proyectos para esquivar controles... Vicios muy comunes a todas las autonomías sin que quepa alegar la generalización del virus como atenuante. Las advertencias por los malos hábitos económicos son reiteradas. Ahí están los informes de la Sindicatura para atestiguarlo, con reparos año tras año a la escasa información sobre la deuda, a los ardides para tapar agujeros, a los impuestos que se presupuestan y no se cobran o al irregular proceder contable con los fondos mineros.
Del pliego de cargos quizá lo más grave sea lo que atañe a la política de personal, que deja una Administración tocada y enmarañada en variados litigios. No se hicieron los deberes para ordenar la casa y allá donde se metió la mano el ambiente acabó enrarecido. Todo nace del mismo afán: controlar al funcionario no para que ejerza su trabajo con provecho y eficacia, sino para recompensar la docilidad como actitud y la fidelidad como mérito, por más que los jueces enmienden este propósito sentencia a sentencia.
La concentración de la contratación y selección de todo el personal del Principado ha resultado un fracaso. Hasta los socialistas no lo esconden. Lo que en principio respondía a un intento de racionalizar el proceso lo ha complicado de manera innecesaria, doblando el trabajo y generando un gran caos y resquemores. Tradicionalmente, las consejerías de Salud y Educación se responsabilizaban de las oposiciones y de la oferta de empleo para sus respectivas áreas, por el volumen y especificidad de las mismas. Ambas acaparan el grueso de la plantilla del Principado, 24.000 de los 35.000 empleados públicos. La Consejería de Administraciones Públicas manejaba sólo 4.000 y tuvo que asumir de golpe la gestión de todos ellos. Alejar la decisión para incorporar un médico o un profesor del mundo sanitario o docente en el que debe desarrollar sus capacidades no parece tener mucha lógica.
Otra medida centralizadora que falló con estrépito, de la misma añada que la anterior, ha sido la de unificar los sistemas informáticos y la gestión telefónica. Adoptada supuestamente para obtener precios mejores y ahorrar, lo cierto es que ha disparado los gastos. Además, con la externalización de la asistencia técnica, muchos especialistas en ordenadores que ya tenía fijos el Principado permanecen ociosos. Las comunicaciones de los colegios asturianos salen más caras ahora, facturadas en conjunto, que antes, cuando cada centro pagaba de manera independiente las suyas, lo que además de inexplicable e irracional es un escándalo.
Nunca tan abiertamente como en estos días se planteó la necesidad de reconducir el modelo territorial para acabar con duplicidades, despilfarros e ineficiencias. Las autonomías viven el período más delicado de su travesía. Todas las miradas se vuelven hacia las regiones mientras el Gobierno asturiano camina en precario, entre el cinismo de los suyos. Es la trampa del relevo forzoso acometido: el candidato entrante no habla para no chocar con el saliente y el saliente no actúa para no disgustar al entrante. En medio, el goteo de los que escapan prestos a buscar refugio en otras canonjías.
«Cuando un gobierno dura mucho tiempo se descompone poco a poco y sin notarlo», escribió Montesquieu. Hacer las cosas mal puede ser descuido. Tomar cada consejo para enmendarlas como una agresión es necedad. Cualquiera de los candidatos que gane el 22 de mayo deberá rectificar aprisa esta deriva si quiere que Asturias tenga alguna oportunidad después de la crisis.
Si cualquier fin de mandato suele inducir, por inercia, la parálisis a la Administración autonómica, la peculiaridad del período que encara ahora Asturias agrava ese defecto de provisionalidad. Atravesamos por una fase inédita: un equipo amortizado que tiene la certeza de que, ocurra lo que ocurra en las urnas, venzan los suyos o los otros, ya no repite. El relajo invade los últimos meses de vida de este Gobierno. Tras la confirmación del relevo en la candidatura socialista, el Ejecutivo pactó por primera vez sin tensiones el Presupuesto, la principal ley regional. Las vísperas electorales son pródigas en concesiones para ahorrar desavenencias y desgastes, quien venga detrás que apeche. Y desde que en diciembre se aprobaron las Cuentas hasta el pasado miércoles transcurrieron veinte días sin que el gabinete celebrara una sola reunión.
La salud y la calidad de las democracias se mide por la riqueza de su vida parlamentaria. La de Asturias renquea. Insulsas modificaciones de leyes y transposiciones al ámbito regional de normas nacionales y europeas rellenan la actividad de la Junta del último año. El Gobierno descuidó una de sus misiones esenciales, la iniciativa legislativa. En los casos en que se arremangó, como el de la Función Pública, fue para labores defensivas, con un traje a medida concebido expresamente para evitar las condenas por sus erráticas relaciones laborales.
La herencia no es apetecible. El rigor más escrupuloso no inspira muchos procesos administrativos. Hay obras decididas con ligereza y también ligereza en la adjudicación de obras: contrataciones a la carta, supuestos criterios objetivos que son puerta abierta a la discrecionalidad, fraccionamiento excesivo de proyectos para esquivar controles... Vicios muy comunes a todas las autonomías sin que quepa alegar la generalización del virus como atenuante. Las advertencias por los malos hábitos económicos son reiteradas. Ahí están los informes de la Sindicatura para atestiguarlo, con reparos año tras año a la escasa información sobre la deuda, a los ardides para tapar agujeros, a los impuestos que se presupuestan y no se cobran o al irregular proceder contable con los fondos mineros.
Del pliego de cargos quizá lo más grave sea lo que atañe a la política de personal, que deja una Administración tocada y enmarañada en variados litigios. No se hicieron los deberes para ordenar la casa y allá donde se metió la mano el ambiente acabó enrarecido. Todo nace del mismo afán: controlar al funcionario no para que ejerza su trabajo con provecho y eficacia, sino para recompensar la docilidad como actitud y la fidelidad como mérito, por más que los jueces enmienden este propósito sentencia a sentencia.
La concentración de la contratación y selección de todo el personal del Principado ha resultado un fracaso. Hasta los socialistas no lo esconden. Lo que en principio respondía a un intento de racionalizar el proceso lo ha complicado de manera innecesaria, doblando el trabajo y generando un gran caos y resquemores. Tradicionalmente, las consejerías de Salud y Educación se responsabilizaban de las oposiciones y de la oferta de empleo para sus respectivas áreas, por el volumen y especificidad de las mismas. Ambas acaparan el grueso de la plantilla del Principado, 24.000 de los 35.000 empleados públicos. La Consejería de Administraciones Públicas manejaba sólo 4.000 y tuvo que asumir de golpe la gestión de todos ellos. Alejar la decisión para incorporar un médico o un profesor del mundo sanitario o docente en el que debe desarrollar sus capacidades no parece tener mucha lógica.
Otra medida centralizadora que falló con estrépito, de la misma añada que la anterior, ha sido la de unificar los sistemas informáticos y la gestión telefónica. Adoptada supuestamente para obtener precios mejores y ahorrar, lo cierto es que ha disparado los gastos. Además, con la externalización de la asistencia técnica, muchos especialistas en ordenadores que ya tenía fijos el Principado permanecen ociosos. Las comunicaciones de los colegios asturianos salen más caras ahora, facturadas en conjunto, que antes, cuando cada centro pagaba de manera independiente las suyas, lo que además de inexplicable e irracional es un escándalo.
Nunca tan abiertamente como en estos días se planteó la necesidad de reconducir el modelo territorial para acabar con duplicidades, despilfarros e ineficiencias. Las autonomías viven el período más delicado de su travesía. Todas las miradas se vuelven hacia las regiones mientras el Gobierno asturiano camina en precario, entre el cinismo de los suyos. Es la trampa del relevo forzoso acometido: el candidato entrante no habla para no chocar con el saliente y el saliente no actúa para no disgustar al entrante. En medio, el goteo de los que escapan prestos a buscar refugio en otras canonjías.
«Cuando un gobierno dura mucho tiempo se descompone poco a poco y sin notarlo», escribió Montesquieu. Hacer las cosas mal puede ser descuido. Tomar cada consejo para enmendarlas como una agresión es necedad. Cualquiera de los candidatos que gane el 22 de mayo deberá rectificar aprisa esta deriva si quiere que Asturias tenga alguna oportunidad después de la crisis.
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