ELOGIO DE LA POLÍTICA

FESTINA LENTE

sábado, 19 de diciembre de 2009

Gijón envejece


Dicen las encuestas que en Gijón cada vez se vive mejor. Y confirman, sin ningún lugar a dudas, que también se vive más. Es un hecho absolutamente objetivo. 60.180 gijoneses ya cumplieron los 65 años. Y muchos soplaron también las 75 velas, las 85 y las 95. Y cinco de ellos, exactamente de ellas, ya han cumplido incluso los 105. Son los mayores de la ciudad. Nada menos que el 21,5% de la población gijonesa, cada vez más envejecida: los habitantes con más de 60 años son más numerosos que los de menos de 20 años. 79.969 frente a 69.798 personas. Una curiosidad: hay casi tantos pequeños de 0 a 4 años (10.741) como mayores de entre 80 y 84 años (10.202).
El porcentaje de Gijón está por encima de las cifras nacionales: en España, los mayores de 65 representan el 17,7% de la población. Pero no hace faltar salir fuera para comparar. Basta con ver la evolución: en 1998, en Gijón había 40.752 personas que superaban los 65. Hoy, lo dicho, hay 60.180. Por lo tanto, unas 19.000 mayores más que hace diez años.
Son muchos, tienen mucho tiempo libre y, la mayoría, ganas de disfrutarlo. Por lo tanto, no es de extrañar que Gijón les ofrezca todo un mundo de posibilidades, aunque lo cierto es que ellos mismos se las buscan, si nadie se las ofrece antes. No hace falta más que echar un vistazo al registro de asociaciones de la ciudad. Abundan las de jubilados y pensionistas. Montevil, Ceares, La Arena, Monteana, Roces, Santa Bárbara, La Camocha, El Coto, Natahoyo, Cimadevilla... Pocos barrios y parroquias carecen de su propia entidad. Su papel en la ciudad es ya tan importante que incluso se ha creado el Consejo Sectorial de Personas Mayores de Gijón.
Para muchos de ellos, a los que nadie se atrevería a llamar ancianos aunque haya quien los califique así después de los 65 años, las velas no sólo marcan la suma de un año más, sino también el inicio de una nueva inquietud, de una nueva actividad. En ocasiones, incluso es el momento de recuperar unas relaciones sociales completamente abandonadas durante años. Desde caminatas a natación, pasando por excursiones, cursos y talleres, manualidades yoga o gimnasia de mantenimiento. Experimentados ya en mil y un oficios, en mil y una tareas, se aventuran ahora con nuevas experiencias. Existe todo un Gijón para ellos.
Pero, sin duda, mucho antes de preocuparse del ocio hay que empezar por facilitar un hogar a aquellos que se vean obligados a abandonar el suyo. Para ello, Gijón cuenta con el mayor geriátrico público de Asturias (la Residencia Mixta de Pumarín), y también con el mayor del sector privado (el Plaza Real). En total, la oferta la componen 640 plazas públicas en dos geriátricos y 67 centros privados con más de 1.800 plazas. Además, hay cuatro entidades sin ánimo de lucro con alojamientos de estas características, para más de 370 personas. A todo eso habría que sumar aún los centros de día que funcionan en la ciudad: cinco de titularidad pública regional y dos más privados, con unas 200 plazas aproximadamente, algunas de ellas reservadas para mayores dependientes.
Para quienes siguen en casa, pero requieren de alguna ayuda, varias opciones (al margen de la Ley de Dependencia). Para empezar, la teleasistencia, método que permite estar 'conectados' a un servicio de atención las 24 horas al día. 4.000 mayores de la ciudad disponen del 'medallón'. De forma paralela, o no, está también la ayuda a domicilio. Hasta noviembre, en Gijón se habían registrado 176.990 horas de trabajo de este servicio.
Solucionadas las cuestiones básicas, llega el mantenimiento físico, el aprendizaje, el enriquecimiento personal. El ocio, al fin y al cabo, se tenga la edad que se tenga. ¿Por dónde empezar? Quizás por una de las formas más fáciles de acceder a él es precisamente a través de las asociaciones de jubilados, porque es con estas entidades con las que la Fundación Municipal de Servicios Sociales organiza, por ejemplo, las Aulas para Mayores. Desde 2005, se intenta ofrecerles formación permanente que mejore su autoestima, autonomía e independencia. Una docena de asociaciones de mayores se suman al programa cada curso.
Ejercicio físico
Si de aprender se trata, pero a mantener el cuerpo, se puede empezar por los juegos de mayores. Implantados con absoluto éxito en ocho parques de la ciudad, en ellos pueden ejercitar desde las muñecas hasta las caderas. Se sumarán también a la lista el cerro de Santa Catalina, la zona verde ubicada en la esquina entre la avenida de la Costa y la calle de Palencia, y el parque de la Fábrica de Loza.
Para los que prefieren, simplemente, caminar, está pensado el 'Caminando por la vida'. Y los más 'atrevidos' pueden pasar de esos juegos al aeróbic, la gimnasia de mantenimiento, el taichi, el yoga, el mantenimiento acuático o la natación, entre las actividades que organiza directa o indirectamente el Patronato Deportivo Municipal. Cuántos son y cómo se mueven lo demuestran cada año en la cita de Mayores con Marcha, donde casi un millar de personas hacen gala de que el suyo es, sin duda, un envejecimiento activo.
http://www.elcomerciodigital.com/20091219/gijon/gijon-envejece-20091219.html

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