ELOGIO DE LA POLÍTICA

FESTINA LENTE

jueves, 29 de septiembre de 2011

Agricultura (Arcadi Espada)

El sistema cultural español esta caído. Espero que sea una manera de decirlo explícita y adecuada a la época. La avería afecta a los periódicos, a los libros, a la música, al teatro y a la mayor parte del consumo cultural. El descenso en las audiencias se da en otros países; pero no en la misma medida. Como tampoco es comparable la calidad de la producción cinematográfica o televisiva que podríamos llamar «midcult»: en España su grado de inanidad crece cada día; y a esta generalizada ausencia de esfuerzo y de talento solo le faltaba la excusa de la crisis. Y qué decir sobre nuestros delincuentes digitales: en ningún otro lugar se muestran tan pletóricos, cermeños y arrogantes, y tan patéticamente ideológicos.
Una hipótesis sociológica describe cómo a partir de los años sesenta la televisión impactó en un sistema cultural, el español, cuyo grado de analfabetismo era aún profundo y extendido. Caso distinto del francés, el inglés o el alemán, donde la alfabetización se había producido en la compañía de los periódicos y donde la televisión hubo de acomodar su oferta a las necesidades de un público más vigoroso y exigente. La hipótesis contribuye a explicar algunos rasgos decisivos, tanto de los periódicos y de la televisión españoles como del superficial desarrollo de un sistema cultural fagocitado por la televisión.
A mi juicio, la situación está ahora repitiéndose. La explosión digital ha impactado sobre un tejido cultural más frágil y minoritario de lo que se creía. La inmensa oferta de ocio digital, gratuita por derecho o contra él, ha reducido los consumos hasta ahora tradicionales y los ha situado al borde de la quiebra. Lo interesante, y más temible, es lo que internet ha puesto en evidencia: algunas presuntas formas de consumo cultural eran exactamente lo que indicaban nuestros sarcasmos. Es decir, se compraban periódicos para solo leer sus titulares y hoy esos titulares viajan gratis en miles de formatos. Se compraban libros como mero acto de prestigio social y hoy el libro, desde el punto de vista del estatus, ya no significa nada. O sí: ácaros y otras complicaciones del tipo si quieres ser feliz y comer perdices no analices, muchacho, no analices.
Lo que yo quiero saber ahora es si la cultura va a recibir el mismo trato que la agricultura. Si como en el caso de tantas plantaciones de frutales el gobernante va a decir, ante los libros y periódicos desolados, que aunque nadie los coja el paisaje —moral— importa.
(El Mundo, 22 de septiembre de 2011)

miércoles, 28 de septiembre de 2011

PARA LOS NIÑOS ESPAÑOLES

José Ortega y Gasset

El porvenir de España depende enteramente de vosotros los niños españoles. Y dentro de vosotros, niños españoles, depende enteramente de que aprendáis o no aprendáis una cosa. ¿Sabéis cual? Esto que habéis de aprender y cultivar en vosotros exquisitamente, niños españoles, es lo que en mayor grado faltaba a nuestros padres y nuestros abuelos. ¿Sabéis qué es? ¡Ah!, una cosa que parece muy sencilla. Esta: distinguir entre personas. No ignoráis que con el ejercicio y el adiestramiento consigue el hombre perfeccionar incalculablemente su capacidad de distinguir. El pintor llega a notar la diferencia entre colores que a los demás parecen iguales. El músico distingue las más leves divergencias entre los sonidos. Para el que es catador de vinos, como lo fue el padre de Sancho Panza, no hay dos vinos iguales. La palabra “sabio” significó en un principio el que distingue los sabores.

Pues bien, la vida de una sociedad y más aún la de un pueblo depende de que sus individuos sepan bien distinguir entre los hombres y no confundan jamás al tonto con el inteligente, al bueno con el malo.

Mirad: a la hora en que escribo esto para vosotros hay en España, desgraciadamente, muy pocos hombres inteligentes y de corazón delicado. Solo esos hombres puros, espirituales, profundos y … espirituales, profundos y nobles podrían mejorar a la patria. Pero no logran que se les atienda.

Porque los españoles que ahora forman nuestra sociedad no saben distinguir entre hombres y, acaso de buena fe, creen que son inteligentes los que son más necios, que son buenos los que son más farsantes. Ya sabéis que hay enfermos de la visión los cuales ven grises los objetos azules. Una cosa parecida nos acontece hoy a los españoles: padecemos una perversión del juicio sobre personas. Se juzga inteligentes a esos vanos charladores que llaman “políticos”. Se cree que es un buen poeta, buen novelista, buen profesor el que más lugares comunes dice, el que mejor halaga al público repitiendo las tonterías que este pensaba veinte años hace.

Y en tanto los mejores, los que verdaderamente valen son poco conocidos, nadie les hace caso o, tal vez, se les combate en todas formas.

¿Veis cuán importante sería que vosotros llegaseis a la madurez con una exquisita sensibilidad para distinguir entre el valer verdadero y el falso?

A este fin yo os recomendaría, entre otras, cuatro reglas o criterios:

No hagáis nunca caso de lo que la gente opina. La gente es toda una muchedumbre que os rodea –en vuestra casa, en la escuela, en la Universidad, en la tertulia de amigos, en el Parlamento, en el círculo, en los periódicos.

Consecuencia de la anterior. No os dejéis jamás contagiar por la opinión ajena. Procurad convenceros, huid de contagios. El alma que piensa, siente y quiere por contagio es un alma vil, sin rigor propio.

Decir de un hombre que tiene verdadero valor moral o intelectual es una misma cosa con decir que en su modo de sentir o de pensar se ha elevado sobre el sentir y el pensar vulgares. Por esto es más difícil de comprender y, además, lo que dice y hace choca con lo habitual. De antemano, pues, sabemos que lo más valioso tendrá que parecernos, al primer momento, extraño, difícil, insólito y hasta enojoso.

En toda lucha de ideas o de sentimientos, cuando veáis que de una parte combaten muchos y de otra pocos, sospechad que la razón está en estos últimos. Noblemente prestad vuestro auxilio a los que son menos contra los que son más.


Texto escrito por el autor para su inclusión en el volumen Nuestra raza, libro de lectura escolar. Editorial Hispano-Americana, Reus, 1928

lunes, 26 de septiembre de 2011

A la atención de la Sra. Moriyón.

Sra. Alcaldesa : ha comido  usted amiglablemente en Granda y ha escuchado las razonables peticiones de la asociación de vecinos. Bien hecho.Hay que escuchar a los ciudadanos.
Nosotros tambien queremos plantearle un par de cuestiones sobre la zona:
1º.- La  senda verde de la Camocha está perdiendo el estupendo piso de zahorra  que tenía ey está emergiendo el temible hormigón. Malo para los pies de los  peatones (suelos duros) y peligroso (las bicis tienden a correr mas de la cuenta). Además, se percibe un cierto abandono en su mantenimiento
2º.- Medite muy bien que se va a hacer urbanísticamente con ese valle (como también en Castiello)  porque es patrimonio de todos los gijoneses y asturianos y lo aprobado por el PGOU mete miedo. Para ayudarla en la reflexión le recomendamos, aunque supongo que ya lo habrá leído. el estupendo artículo de Diego Cabezudo publicado hoy en el Comercio (Los planes de movilidad )Por último decirle que estas y otras muchas cuestiones nos gustaría poder planteárselas en persona. UPyD es la quinta fuerza política de este municipio y sólo una injusta ley electoral ha privado  de voz institucional a 6215 ciudadanos. Solicitaremos formalmente una entrevista con usted.
Salud




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martes, 20 de septiembre de 2011

Jueves 22 Septiembre, Bicicletada Popular en Gijón

Dentro de los actos programados en la "Semana Europea de la Movilidad" y en colaboración con el ayuntamiento de Gijón Bicicletada Popular el jueves 22 de septiembre, Día sin coches, a las 18.30 horas.
¡Atención los primeros peques que lleguen tendrán un timbre para su bici!
ITINERARIO
  • Plaza Mayor
  • Plaza del Marqués
  • Rodríguez San Pedro
  • Pedro Duro
  • Palacio Valdés
  • Costa
  • Shulz
  • Carretera del Obispo
  • Camino del Santuario
  • Carretera de Pola Siero (hasta rotonda)
  • Carretera de la Coría.
  • Senda Fluvial del Piles en dirección a La Guía.
  • Rotonda de La Guía, paso inferior por el carril bici.
  • Salir al Paseo del Doctor Fleming después del Puente de la Feria Muestras.
  • Rotonda de Castilla (por arriba).
  • Rufo Rendueles
  • Ezcurdia
  • Cabrales
  • Plaza Mayor

Silbatos y globos serán bienvenidos!!!!!
¡Anímate y participa para hacer de Gijón una ciudad más agradable para los ciclistas y los peatones!
 

domingo, 18 de septiembre de 2011

Ignacio Prendes encabezará la lista de UPyD a la Cámara Baja

Ignacio Prendes concurrirá a las elecciones generales del 20 de noviembre como cabeza de lista al Congreso de los Diputados por UPyD Asturias. Tras las elecciones celebradas ayer, Prendes resultó elegido con un 82,61% de los votos. Por su parte, el otro candidato, Jorge Diego Heres, ha obtenido el 9,78%. Tras conocer el resultado de las elecciones primarias de UPyD Asturias, Prendes agradeció a los afiliados su participación en este proceso democrático e instó al resto de partidos políticos a seguir el ejemplo dado ayer por Unión, Progreso y Democracia.
Se dirigió directamente a los asistentes, a quienes elogió porque «con su voto han demostrado que éste es un partido distinto, capaz de organizar unas primarias auténticas, sin firmas ni avales, alejado de los partidos antiguos y conservadores, a quienes se les llena la boca de democracia, pero cierran la puerta a la participación de sus afiliados», concluyó el candidato.
En Asturias, la formación ha mantenido abiertas las puertas de sus sedes en Avilés, Gijón y Oviedo desde las 10 hasta las 14 horas. Los afiliados -hasta un 44,2% del total en la región- han acudido hasta última hora a las mesas electorales para ejercer su derecho al sufragio.

jueves, 15 de septiembre de 2011

EL BAMBÚ JAPONES -

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de
buena semilla, buen abono y riego constante.

  También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente
a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: "¡Crece, maldita
seas!"...

  Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo trasforma en
no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de
regarla constantemente.

  Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa
nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un
cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas
infértiles.

  Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de solo seis semanas la
planta de bambú crece ¡más de 30 metros!

  ¿Tardó solo seis semanas crecer?

  No. La verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

  Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba
generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el
crecimiento que iba a tener después de siete años.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Aquí y ahora ¿justicia entre generaciones?

JUAN GARCÍA AMADO CATEDRÁTICO DE FILOSOFÍA DEL DERECHO EN LEÓN En la filosofía política está de moda el tema de la justicia intergeneracional. Se insiste en que a la hora de estipular las reglas para el justo reparto de bienes y cargas entre los miembros de una sociedad no solo han de tomarse en cuenta los presentes, los contemporáneos, sino también aquellos a los que más adelante ahí les toque vivir. El fundamento es simple y consiste en pensar que si los de hoy nos comemos todo lo que hay y agotamos hasta las bases para producirlo, a los que vengan después nada habrá de quedarles. Es decir, hablar de justicia entre generaciones es lo opuesto al viejo dicho de que después de mí, el diluvio. Por ejemplo, si terminamos con las fuentes de energía o destruimos el medio ambiente, guiados nada más que por el interés inmediato en maximizar nuestro concreto bienestar, la vida de las generaciones venideras será mucho más difícil e incómoda.

Queda bonito y resulta loable. Otra cosa es que, al tiempo de pasar de las palabras a los hechos, nos repleguemos otra vez a los egoísmos y la inmediatez. Con un caso en nuestro país y ahora mismo podremos plantear más clara y concretamente el asunto.

En España, las generaciones de los que nos movemos entre los cuarenta y los setenta años, por decir algo, nos hemos comido el pastel y hemos exprimido de tal forma al Estado y los recursos económicos disponibles que la biografía y las oportunidades de las generaciones más jóvenes no van a resultar precisamente un camino de rosas. Por regla general o de promedio, su calidad de vida y su nivel de bienestar van a estar muy por debajo de los nuestros, salvo milagro económico, que hoy por hoy no se avizora. Hemos disfrutado en medio de la irresponsabilidad y la imprevisión, no nos hemos preocupado de la sostenibilidad del modelo en el que tan bien nos ha ido, hemos procedido con el máximo egoísmo y con nula previsión, con la ingenua o interesada confianza en que el maná seguiría cayendo del cielo sine die o en que la gallina de los huevos de oro era inmortal. Para colmo, a nuestros hijos los hemos educado en idéntica egolatría y en un hedonismo vacuo, cual si su vida estuviera asegurada por la misma regla de tres que ha hecho de la nuestra un devenir tan grato.

Podemos repartir culpas entre los mercados, el capitalismo, la globalización o el sursum corda, pero la hemos fastidiado nosotros mismos. Casi nadie se acordaba de la maldad de los mercados o la perversidad de la economía financiera cuando nos pintaban oros y cambiábamos de coche cada dos años y nos metíamos cada tres en una nueva hipoteca inmobiliaria, o cuando aplaudíamos que se hiciera funcionario hasta el lucero del alba o que cada pequeño municipio tuviera dos polideportivos y un palacio de congresos diseñado por un arquitecto finlandés. Y así todo. Mínimo trabajo, máximo lujo, escasa productividad y papá Estado tratándonos a cuerpo de rey y velando por nuestros caprichos. Fuimos los reyes del mambo y resultó bonito mientras duró.

¿Y ahora? Sería justicia histórica si las consecuencias del desmán las soportáramos los que lo causamos, las generaciones que se pusieron las botas en los locos años ochenta y noventa. Pero no, están pagando y van a pagar los más jóvenes, los que no tuvieron arte ni parte, nuestros hijos. ¿No habría que compensar esa injusticia entre generaciones? Seguramente, sí, pero no parece que vayan por ahí los tiros. La mayor parte de las políticas y reclamaciones de ahora mismo, sean sindicales, empresariales o económicas en general, tienen un insoportable tufo de defensa de los derechos adquiridos? por los que hemos tenido ocasión de adquirirlos. Para la juventud poco más resta que la emigración, el lumpen o la miseria, en un contexto de desigualdades sociales crecientes y de abandono de todo propósito de igualar oportunidades. Volvemos a la ley de la selva y a las inclemencias macroeconómicas. Basta ver lo que se ha hecho, se está haciendo y se va a hacer con la educación para darse cuenta de que después de subirnos nosotros hemos roto la escalera.

El colmo es cuando nos ensañamos con esa juventud que empieza a inquietarse, a salir a las plazas públicas para protestar y pedir cambios. Andan despistados, seguro, yerran el tiro, se contradicen, no son capaces de articular propuestas coherentes y programas políticos mínimamente trabados, es cierto, pueden sonar frívolos, parece que exigen una vida regalada y que la fiesta no acabe. La vida regalada que, colectivamente, nosotros hemos tenido, la fiesta que hicimos mientras quemábamos los muebles de la abuela y nos bebíamos los presupuestos estatales y los domésticos. Son lo que en nosotros han visto y lo que de ellos hemos hecho. No ha de extrañarnos tanto que nos inquieran sobre qué fue de la herencia o adónde se marcharon los sueños y las juergas. Sólo faltaba que ahora fueran ellos los culpables de nuestros desvaríos y de la buena mala vida que nos hemos dado a costa de su futuro. Simplemente, muchos se preguntan por qué no van a poder ellos hacerse funcionarios como lo han sido sus padres y sus tíos. A ver cómo les explicamos que es que hay que aligerar las cargas del Estado y que se no va a prescindir precisamente de nosotros para que entren ellos, solo faltaba.

Una nueva forma de corporativismo ha nacido, el corporativismo generacional, el que aplicamos para defender nuestro presente frente al futuro de nuestros propios vástagos. Que no nos extrañe que acaben maldiciéndonos.

martes, 6 de septiembre de 2011

UPyD Asturias presenta unas primarias "libres, directas y secretas" a las que cualquier afiliado puede presentarse "sin firmas ni avales"

Esta mañana, Humberto R. Solla, coordinador territorial de UPyD Asturias, ha presentado, en la sede ovetense del partido y ante los medios de comunicación, el proceso de elecciones primarias que la formación celebra en toda España para elegir a los candidatos que concurrirán a los próximos comicios del 20 de noviembre.
En rueda de prensa, Solla ha explicado que “para ser candidato en estas primarias no se requieren firmas ni avales de ningún tipo; solamente ser afiliado de UPyD, estar al día en el pago de las cuotas, y presentar la candidatura antes de la medianoche del martes, 6 de septiembre”.
El coordinador de UPyD en el Principado ha querido aclarar que en estas primarias, que tendrán lugar el próximo sábado, 17 de septiembre, “cada afiliado podrá votar de manera libre, directa y secreta por la persona que considere más idónea como candidata a la presidencia del Gobierno, y como cabeza de lista por Asturias al Congreso”.
En estas primarias, UPyD pondrá de nuevo en marcha el sistema de voto electrónico. En cada sede, donde se personarán un presidente de mesa y dos vocales, los afiliados dispondrán de ordenadores en los que, tras introducir un nombre de usuario y contraseña -facilitados previamente por la formación-, marcarán el candidato elegido. En el caso de Asturias, las mesas electorales permanecerán abiertas de 10 a 14 horas, en las sedes de Avilés, Gijón y Oviedo.
Para finalizar su comparecencia ante los medios, Solla ha puntualizado que “este proceso contrasta con los seguidos por otras formaciones, en las que las imposiciones dedocráticas, las presiones y el secretismo son la norma, mientras que las elecciones limpias y transparentes constituyen, desafortunadamente, la excepción”.
Durante los diez días que separan el fin del plazo para la presentación de candidaturas y las elecciones, la formación pondrá a disposición de aquellos que se presenten los medios a su alcance para que sus propuestas lleguen al conjunto de los afiliados, de forma que estos puedan votar en conciencia y con total libertad a quien estimen más oportuno.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Reformas o Constitución

Jordi Sevilla

Desde que un académico conservador, neoclásico y antikeynesiano como James Buchanan se ha convertido, al calor de la reforma exprés de la Constitución, en la referencia ideológica del socialismo español, algo se ha roto en mi interior. La importancia del debate (ausente) no gira en torno a la estabilidad presupuestaria, y quien pretenda llevarlo ahí se equivoca. No discuto la bondad del equilibrio presupuestario, como se expresa en dos normas que apoyo: el Tratado de Maastricht y la Ley de Estabilidad Presupuestaria.
La verdadera cuestión de fondo es otra: equilibrio presupuestario como parte de las muchas medidas instrumentales para gestionar bien una economía (leyes) o como expresión de una profunda desconfianza respecto al Estado, a los políticos democráticos y a los propios procedimientos de la democracia, que deben verse restringidos por normas externas de sensatez impuesta (Constitución).
Esta disyuntiva forma parte de dos visiones encontradas respecto a cómo funciona la sociedad, cuál es el papel del Estado, la familia y las empresas y cómo se compaginan los principios del liberalismo político con los de la democracia que, teniendo mucho que ver entre sí, no son lo mismo, como han puesto de relieve importantes autores como Berlin o Bobbio.
Cuando Thatcher dijo que «la sociedad no existe», sintetizaba una corriente de pensamiento según la cuál el todo no es más que la suma de las partes. Lo que vale para uno vale para el conjunto, por simple agregación, y los incentivos que funcionan en un individuo racional explican también la acción colectiva, sin que exista un interés general. A esa concepción pertenece Buchanan.
Hubo un tiempo en que varios economistas extendieron estos principios (que ya estaban siendo cuestionados desde la propia economía, por la teoría de juegos o la macroeconomía de los desequilibrios) a la interpretación de fenómenos como criminalidad, drogadicción o familia.
Buchanan, con Tullock, lo llevó al comportamiento político: el Estado no es distinto de cualquier otro agente social y sus responsables políticos democráticos actúan guiados por la consecución de sus propios intereses personales egoístas, como cualquier otro agente económico (el hombre político se comporta igual que el hombre económico).
Al extender a la política el método analítico del mercado, brota una profunda desconfianza respecto a la actuación de los políticos en democracia que lleva a la propuesta de restringir su potencial de decisión irresponsable mediante normas constitucionales, en una especie de blindaje defensivo frente a unos políticos que son, por definición, poco fiables, ya que sus intereses no coinciden con los de unos ciudadanos convertidos en votantes/consumidores empeñados en pagar cuantos menos impuestos, mejor.
A eso se restringe, para Buchanan, la relación política entre humanos, en contra de siglos de reflexiones sobre la materia, iniciadas por Aristóteles.
Es imposible entender este enfoque, provocador y brillante, sin mencionar que Buchanan es liberal (cree en las libertades que protegen a los individuos frente al poder), pero desconfía de un sistema democrático que entrega el gobierno a quien obtiene más votos mediante sufragio universal. Sólo desde esta premisa tiene sentido restringir en la Constitución el margen de actuación de unos políticos democráticos a los que se supone despilfarradores por esencia, no por error.
Exigir del Estado el mismo comportamiento que a familias o empresas es un error. Primero, porque sus funciones sociales son distintas y deben hacer cosas distintas. Segundo, porque sus fuentes de legitimación también son diferentes: el Estado democrático, el voto ciudadano, la familia, el amor/lealtad, las empresas, el poder del dinero.
Eliminar de un plumazo siglos de reflexión sobre el carácter político del Estado para convertirlo en un agente económico más es un reduccionismo audaz en términos académicos, pero peligroso en la vida real porque dinamita principios que han costado muchos esfuerzos y sacrificios conquistar como, por ejemplo, los derechos humanos, de cuyo cumplimiento se encarga al Estado democrático. ¿Cómo puedes encargar al Estado tareas tan esenciales para la convivencia si quienes lo gestionan, políticos y burócratas, no son de fiar?
Ninguna evidencia empírica avala esta manera de entender ni la economía, ni la política, más allá de ejemplos aislados, gotas en medio de océanos que la contradicen. Por eso, si el presidente hubiera consultado el nuevo artículo 135 de la Constitución con los premios Nobel que habitualmente le asesoran, todos le habrían contestado que no.
Se ha dicho que esta reforma nos transporta a una soberanía nacional compartida con los mercados y con la derecha gobernante en Alemania. Eso apoyaría la conveniencia del referéndum. Pero analizando la forma y el fondo del pacto, no creo que esa haya sido la razón principal por la que el presidente Zapatero no sólo acabó aceptando la propuesta de Rajoy después de haberla ridiculizado, sino que también convirtió a sus correligionarios en defensores de un liberalismo receloso de la democracia.
En la danza ritual de escorzos entre mercados enloquecidos y gobiernos surfistas, creo que los primeros exigen cosas diferentes a una medida aprobada con urgencia pero que entra en vigor en 2020 (¿no se podía haber dejado para el próximo Gobierno?), que tiene vías de escape como un indefinido déficit estructural, hecha por un país que, sin necesitarla, lleva reduciendo el déficit público, con mano de hierro, desde hace dos años.
Si la situación es tan difícil como se sugiere, había otras opciones más contundentes de pacto PP/PSOE para transmitir ahora, por el bien del país, confianza a los prestamistas: los Presupuestos para 2012, techos autonómicos de gasto, reforma global del gasto público (Sanidad…) o de las diputaciones.
La renuncia a pactar estas cuestiones sustantivas es lo que me lleva a pensar que las explicaciones del giro presidencial son otras: responder a la creciente presión deslegitimadora de la política y de los políticos que, impulsada desde cierta derecha sociológica española, está penetrando en parte del electorado socialista.
Es la misma razón que obliga, en EEUU, a regatear el techo de endeudamiento bajo chantaje de una fuerza fundamentalista que pide «más religión y menos Estado» y critica «a todos los políticos de Washington» por negociar y pactar, que es la esencia de la democracia. Es la misma lógica que lleva a adoptar medidas duras contra la inmigración, cuando asciende en las urnas la marea xenófoba.
Se trataría de una cesión, equivocada, al asalto a la razón que se está produciendo, de forma creciente, en Occidente, bajo la forma de un populismo antipolítico que, en el fondo, refleja un profundo malestar respecto al deficiente funcionamiento de la democracia, como ya ocurrió tras la crisis de 1929 con el ascenso del fascismo y del comunismo. No hablo de legítima crítica por cómo han gestionado los políticos esta crisis, en Europa y en España.
Lo vengo haciendo aquí todas las semanas desde hace tres años. Hablo de una desconfianza sistémica, visceral y radical que pone en cuestionamiento la esencia del sistema democrático. Exactamente lo que hizo hace décadas desde la academia un Buchanan que, como El Cid, parece que ganará la batalla después de muerto. El problema será para los que queden vivos en una sociedad más desigual y regida por los principios del egoísmo individualista que, por ejemplo, no entiende de convenios colectivos, ni de sindicatos, ni de contrapesos sociales, ni de equilibrios entre intereses privados que sólo resuelve la mano invisible.
Frente a esta visión conservadora de la democracia, hay otra que debería elevar a la Constitución un límite máximo a las desigualdades sociales internas y plazos para la convergencia real con los países del euro, por una cohesión democrática nacional basada en el rigor económico y la protección de un sistema económico que premie más el talento emprendedor y el esfuerzo del trabajo que el rentismo. En suma, si la cosa va de vintage, la socialdemocracia de siempre; y si va de moderno, la verdad, prefiero el shared value de Porter.

domingo, 4 de septiembre de 2011

UPyD aspira a formar grupo parlamentario en los comicios

La diputada de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) en el Congreso, Rosa Díez, ha afirmado que su partido aspira a formar grupo parlamentario en las próximas elecciones generales, además de "ser determinante" a la hora de decidir el nuevo Gobierno, en caso de que no haya ninguna formación que alcance la mayoría absoluta.
En una rueda de prensa en Madrid tras la celebración de un consejo político, Díez ha reiterado que esta posibilidad "no es un sueño", ya que su partido se presentará en todas las circunscripciones. Para llegar a formar grupo parlamentario, los partidos deben conseguir cinco diputados como mínimo, además del 5% de votos en toda España.
Ese porcentaje exigido es "puro", tal y como ha aclarado Díez, y no depende de los porcentajes de cada provincia como ocurre con la Ley D'Hont. Por ello, ha animado a los ciudadanos a participar en las elecciones aunque UPyD "no tenga posibilidad" de lograr diputados en las comunidades, puesto que entiende que "cada voto puede ser decisivo".
"La situación en España es muy volátil y podrían pasar cosas impensables. No es un sueño tener grupo propio y si no hay nadie con mayoría absoluta y somos determinantes para decidir quién gobierna, bien para todos", ha señalado.
Unión Progreso y Democracia ya ha puesto en marcha el calendario de primarias para elegir a los candidatos que encabezarán las listas para el Congreso de los Diputados en las elecciones generales del próximo 20 de noviembre.
Así, del 1 al 5 de septiembre, cualquier afiliado podrá presentar su candidatura sin firmas ni avales y la elección se llevará a efecto el próximo sábado 17 de septiembre. A día de hoy, Díez ha confirmado que ha presentado su candidatura a nivel nacional y, aunque desconoce si otros afiliados se han presentado también, no ha descartado esta posibilidad.
Respecto al programa que presentarán de cara a las elecciones generales, ha explicado que todavía no está cerrado, si bien serán unas propuestas "muy concretas", ya que su partido no pretende "hacer mucha literatura". "Lo que España necesita ahora es eficacia y sostenibilidad", ha apuntado.
Por otra parte, Díez ha criticado al Gobierno y a las recientes reformas que ha llevado a cabo. En concreto, ha calificado de "broma, chapuza y disparate político" la propuesta de PSOE y PP de modificar la Constitución para reducir el déficit público, al entender que ha sido "un atropello desde el primer momento".
Recurso de amparo ante el Constitucional
En este sentido, ha reiterado que su partido presentará un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional por la decisión de la Mesa del Congreso de no admitir a trámite determinadas enmiendas, bajo el argumento, según Díez, de que "no eran constitucionales".
"¿Pero por qué interpretan lo que es o no constitucional? No le corresponde rechazar el debate de las enmiendas", ha criticado. UPyD tendrá tres meses de plazo para presentar este recurso, si bien Díez ha asegurado que "no esperará hasta el último día".
Asimismo, ha señalado que su formación "no descansará" hasta que consiga las firmas necesarias de los diputados --35, en total-- para solicitar un referéndum sobre la modificación de la Constitución. "Si hay diputados que están en desacuerdo, que actúen según su conciencia", ha señalado.
Por último, se ha mostrado "sorprendida" porque la reforma laboral que "precariza" el empleo no haya tenido una "respuesta mayor" por parte de los ciudadanos y políticos. A su entender, se trata de una "declaración de impotencia" del Gobierno que ha tomado una "dirección de incapacidad" en los últimos meses.
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