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FESTINA LENTE

sábado, 11 de diciembre de 2010

El informe PISA y el modelo económico español

La diferencia salarial entre quienes estudian Primaria y ESO es insignificante, y llegar a la Universidad cada vez es menos rentable, según los economistas

La renta per cápita de España no llegó a la media europea en 2009 y tampoco lo hará en 2010; los resultados de sus escolares, según el último informe PISA, están en consonancia, muy por debajo del promedio de los países de la OCDE. Poner en relación ambos datos resulta, cuando menos, inquietante. Las deficiencias educativas son el primer obstáculo para la transformación del modelo económico, pero es que, como la pescadilla que se muerde la cola, flaquea la motivación para estudiar porque el sistema productivo español no recompensa a los mejor preparados.

España es una «rara excepción» en el panorama mundial, según Luis Garicano, profesor de Economía y Estrategia de la London School of Economics and Political Science y premio de la Fundación Banco Herrero, porque aquí las desigualdades salariales según el nivel de estudios de un empleado no se están incrementando, están disminuyendo.

En el blog «Nada es gratis (NEG)», que Garicano edita entre otros con el economista lenense Jesús Fernández-Villaverde, sostiene que «la diferencia salarial entre aquellos que sólo tienen una Educación Primaria o menos y ESO es muy baja y se ha mantenido estable», de modo que esa ganancia salarial es sólo de entre un 1 y un 2%. «Es tan baja que si fuera sólo cuestión de salarios, una vez decidido el abandono escolar uno se puede quedar perfectamente con la Primaria, cuatro años de estudios adicionales no aumentan casi nada los salarios», afirma. Y algo similar ocurre con la Universidad, que según Garicano «también es menos rentable que antes».

En España, indica, los titulados superiores han pasado de ganar un 50% más que los que tienen sólo el Bachillerato a un 40%; sin embargo, advierte, en el resto del mundo la diferencia no cesa de crecer.

«Seguimos teniendo la misma proporción de peones que hace veinte años, la mayor de la Unión Europea», según Florentino Felgueroso, profesor de Economía, miembro del denominado «Grupo de los Cien» y otro de los colaboradores de NEG. Mucho tiene que ver en ello la precariedad del sistema educativo. Felgueroso la detecta particularmente en su propio ámbito, el universitario. «La Universidad se ha convertido en un instituto donde se compensan las deficiencias de la ESO y el Bachillerato», afirma. En eso está con Garicano, que considera que «la calidad de las titulaciones universitarias ha disminuido».

Aún es peor, según Garicano. «El modelo productivo ha incrementado la demanda de trabajadores sin cualificar -ladrillos, bares- y ha incrementado el precio relativo de éstos», eso transmite la idea de que estudiar no vale la pena y eso, según su opinión, puede ser un factor clave para explicar los malos resultados de los estudiantes españoles en el informe PISA.

«Cuando en España se habla de educación hay que tener en cuenta que éste es un país en el que casi el 50% de la población no supera los estudios obligatorios, cuando en la Unión Europea ese porcentaje es del 30%, en Estados Unidos es inferior al 17% y en Japón es prácticamente nulo», observa Joaquín Lorences, catedrático de Fundamento del Análisis Económico y autor del estudio «Empleabilidad de los titulados de la Universidad de Oviedo». Es tajante al afirmar que «el retraso formativo de España es enorme» y opina que los resultados del informe PISA «no pueden ser más preocupantes porque agravan nuestra situación de partida».

La limitada educación de los españoles es la razón que explica la notable carencia de emprendedores. «Un ciudadano que no está bien formado tiene menos capacidad para darse cuenta de las oportunidades económicas y de negocio», explica Lorences.

Es lógico, añade, que la construcción, el turismo y la hostelería acaparen la actividad económica y el empleo. «No podemos tener un sector tecnológico fuerte porque no tenemos gente preparada para manejar las máquinas». Tan simple como eso.

Si quiere cambiar su destino, advierte, «España tiene que esforzarse el triple y debe hacerlo en un corto plazo». Es urgente incrementar la inversión en educación, reducir el abandono escolar, desarrollar la Formación Profesional como alternativa a la Universidad e impulsar la formación continua dirigida a los mayores de 45 años, con graves carencias formativas, sobre todo, en el terreno tecnológico, que son precisamente los que tienen cierta estabilidad y capacidad decisoria en las empresas.

«Un ciudadano mal formado no distingue las oportunidades de negocio»

Joaquín Lorences Catedrático de Economía

«Tenemos la misma proporción de peones que hace 20 años, la mayor de la UE»



Profesor de Economía

«Cuatro años de estudios adicionales no aumentan casi nada los salarios»

Luis Garicano Profesor de Economía

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